¿Qué es la vocación y cómo se descubre?

Vocación es llamada. Se trata de saber quién quiere Dios que lleguemos a ser. Y luego hay que descubrir cómo vamos a llegar ahí y qué tareas o pasos debemos dar. Pero, ¿cómo vamos a saber cuál es esa vocación, ese quién, cómo y qué?

Para empezar, se trata de descubrir  los deseos que Dios vaya poniendo en tu corazón. ¿Sientes una atracción o desafío hacia el servicio a los demás? ¿Te imaginas viviendo como sacerdote, como religiosa o religioso, como persona casada, o como persona soltera con gran dedicación a las cosas de Dios? ¿Buscas un encuentro personal con Dios?

Después, tiene que haber una disposición a salir de ti e ir al encuentro con Dios, que puede ser algo desconocido e incluso misterioso. Siempre hay que dejar algo. Los que piensan que su vida está en la vida religiosa dejan atrás su familia, sus posesiones y a menudo su país. Quienes piensan en la vida matrimonial también tienen que dejar atrás la vida familiar que han conocido y comenzar un camino nuevo. Y lo mismo para quienes deciden la vida soltera. Es una cuestión de opción. Para todo, lo que hay que ir viendo es a qué misión llama Dios y por qué esa misión se elige por encima de todas las seguridades.

Para discernir bien hacen falta siete actitudes o cualidades:

1.    Apertura. No podemos encontrar la voluntad de Dios si entramos en el proceso con un resultado preconcebido, basado en nuestra propia voluntad.
2.    Generosidad.
Es como tener un cheque en blanco para que Dios disponga lo que quiere que le demos.
3.    Valor.
Hace falta coraje, porque Dios podría estar pidiendo algo difícil y arriesgado.
4.    Libertad interior.
El deseo más profundo y la motivación principal es hacer la voluntad de Dios.
5.    Reflexión
en oración para escuchar a Dios.
6.    Tener las prioridades claras.
Lo importante es servir a Dios.
7.    No confundir el fin con los medios.
Es decir, Dios es primero y todo en la vida se debe dirigir a él.

No es fácil todo este proceso. En nuestro mundo hay muchas complicaciones y el pensar en un compromiso de por vida es difícil. Mucha gente hace un compromiso con una persona o con una causa, pero sólo dura en lo que llega la primera dificultad. Hacer un compromiso duradero, perseverando a pesar de los obstáculos, es duro. Pero, en realidad, es lo único que merece la pena. ¿En qué otra cosa se puede emplear la vida?

Para la reflexión

¿Qué deseos tiene tu corazón? ¿Dónde está Dios en esos deseos? ¿Qué temores sientes al pensar en un camino para tu vida? ¿Cómo respondes a esos temores? ¿Qué piensas que Dios te ha estado pidiendo por algún tiempo?
 

 
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