¿Qué más hago?
Una decisión loca cambió su vida
por Mónica Santos
Una vez pensé que sería divertido ir a una misión de servicio con niños de la República Dominicana. Pero resultó ser mucho más que una diversión o algo bueno que hacer en verano. Siempre había estado envuelta en las actividades de mi escuela, pero había una pregunta dentro de mí que no me dejaba: ¿Qué más hay que hacer? ¿Qué más quiere Dios de mí? La “aventura” del verano con la organización misionera Amor en Acción—el brazo misionero de la Arquidiócesis de Miami en la República Dominicana y Haití—cambió mi vida totalmente. Vi a jóvenes dirigir sus comunidades de forma que nunca hubiera imaginado: en medio de graves problemas de supervivencia, estaban totalmente comprometidos y asumían su servicio con responsabilidad.
Mis prioridades se voltearon de arriba abajo y de adentro hacia fuera. A mi regreso a Miami no podía dejar de pensar en los niños dominicanos. La manera de usar las cosas de los niños de aquí me recordaba lo poco que tenían los de allí. Este recuerdo estaba constantemente en mi mente y en mi corazón y era el centro de mi oración. ¿Qué podía hacer? ¿Dónde estaba la justicia? ¿Qué quería Dios de mí? ¿Estaba haciendo de mi vida lo que Dios quería? ¿Era suficiente con pasar dos semanas en un barrio?
Dios me llamaba a más y yo necesitaba cambiar mi vida. A través de mucha oración y dirección espiritual la respuesta se hizo clara. Pero me pedía un cambio radical, que mis familiares y amigos llamaron una “loca decisión”. Vendí el negocio familiar de cuidado infantil que dirigía y seguí la llamada de Dios a servir a su pueblo por medio del trabajo con Amor en Acción. Ahora coordino voluntarios, misiones, recogida de fondos, formación de nuestros miembros, organización de viajes de misión y la formación e información de los fieles de la Arquidiócesis sobre sus diócesis hermanas. Siento que necesito seguir escuchando esa llamada de Dios: ¿qué más tengo que hacer?





