Voluntariado Scalabriniano es una oportunidad sin igual
Darle sentido a la vida
Por Nancy García
Crecí en Chicago, cerca de una parroquia Scalabriniana. Mis padres son oriundos de Durango, México y hace muchos años inmigraron a Estados Unidos. La migración ha sido un aspecto influyente en la historia de mi familia. De niña siempre me pregunté por qué no podíamos vivir en México. Ahora entiendo que
mis padres, al igual que muchas otras familias, dejaron su país buscando una vida mejor para sus hijos, una buena educación y una calidad de vida que todo ser humano merece.
Pertenezco al Movimiento Laico Scalabriniano, y por años he trabajado al servicio del migrante. Recuerdo escuchar atenta las experiencias de migración de mi padre. Estas experiencias me fueron marcando y han sido parte importante en mi opción de ser laica Scalabriniana y comprometerme a vivir su espiritualidad sirviendo al migrante.
Dediqué cuarto años de mi vida como voluntaria en la Casa del Migrante en Cuidad Juárez y me di cuenta de que el estar sirviendo al migrante necesitado que llega a la puerta cada día, es lo que le daba sentido a mi vida. Esta experiencia me ayudó a madurar como persona y como cristiana. Valoro mucho más la vida, a mi familia y las invitaciones que Dios me sigue haciendo para ser parte de su misión, la oportunidad de servirle, la alegría de conocerlo y de escuchar su Palabra.
Las Casas del Migrante son centros de acogida, donde se proporciona alojamiento, comida, apoyo espiritual, orientación, atención médica y defensa y promoción de los derechos humanos a todo tipo de migrante, deportado y refugiado. Las Casas del Migrante se mantienen gracias a donativos de organizaciones no gubernamentales y sobre todo de la generosidad de personas, familias y comunidades eclesiales que abren sus corazones a las necesidades de los migrantes. El trabajo cotidiano en las casas lo hacen voluntarios: hombres, mujeres y jóvenes que prestan su servicio gratuitamente. Sin ellos y sin los bienhechores, las Casas del Migrante serían un sueño irrealizable. El programa de voluntariado Scalabriniano es el que organiza la preparación y da la oportunidad a jóvenes que optan por un año de voluntariado al servicio de los migrantes.
Un área muy importante que las Casas del Migrante están organizando es la de los derechos humanos. No es suficiente ofrecer servicios de asistencia a los migrantes, sino que la Casa del Migrante necesita ser profeta y denunciar las injusticias que padecen los migrantes en el camino. La necesidad de una acción pastoral que contemple un centro de derechos humanos para el migrante, se hace siempre más urgente y significativa.
Todos estos retos y experiencias hacen del voluntariado Scalabriniano una oportunidad sin igual en el desarrollo de la persona. Seguimos invitando a los jóvenes a vivir esta etapa y poder experimentar directamente la alegría de servir y crecer compartiendo la vida de los que están en camino.
Tu turno
¿Te has sentido llamado alguna vez a un tipo de voluntariado? ¿Qué beneficios podría reportarte? ¿Sería por eso solamente por lo que lo harías?
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