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De invisible a clandestina

La capilla de los inmigrantes permanece fiel a pesar de las protestas

Por Elisabeth Román

Capilla InvisibleSólo llevó unos pocos minutos preparar el altar, colocar una gran cruz de madera tras él, situar la imagen de la Virgen de Guadalupe en el lado derecho, y colocar los bancos rústicos bajo una gran tienda. Los voluntarios de la parroquia local y los trabajadores migrantes se reúnen cada semana en un escondido estacionamiento en los cañones de San Diego, California, para celebrar la liturgia. Su localización ha permanecido secreta por todo el año pasado, y sólo se permiten visitantes después de pasar un escrutinio de los voluntarios parroquiales.

No siempre fue así. Todos los domingos, por los últimos 20 años, los migrantes se reunían como familia amorosa, bajo la mirada de la Virgen Madre en una capilla al exterior localizada en el bosque. Estos inmigrantes son extremadamente pobres y trabajan en agricultura o construcción, como jardineros, en restaurantes y en hoteles. Viven en los cañones en cabañas sin agua corriente, electricidad, servicios sanitarios o cualquier otra comodidad, en las afueras de los suburbios ricos de San Diego. Aunque contribuyen a la economía local con su duro trabajo, sudor y lágrimas, los trabajadores, en su mayoría indocumentados, se han convertido en el centro de la controversia, el odio, la discriminación y la violencia hasta el punto de que su capilla atrae a manifestantes de las comunidades circundantes y de los Minutemen de San Diego, a un presentador de radio y otras personas que continuamente chocan con la pequeña congregación.


La capilla original sufrió vandalismo, el propietario donde estaba situada fue demandado y por último la pequeña estructura fue demolida, forzando a los más de 10 trabajadores y a los voluntarios que les proporcionan comida, clases de inglés y la liturgia, a buscar un nuevo lugar. Ahora se ven obligados a reunirse clandestinamente en una nación en que la libertad religiosa está en el centro de la Constitución. “Se ha cambiado de sitio la capilla varias veces a causa de los manifestantes. Ahora está en un lugar escondido y seguro”, dice el productor de cine John Carlos Frey, que ha dirigido y producido varias películas y documentales sobre los problemas de los inmigrantes y trabajadores indocumentados.   

En su documental, la Capilla Invisible, Frey capta la historia de fe y perseverancia contra el miedo y el acalorado debate de inmigración. Frey se enteró de la situación de la capilla de los migrantes por medioJohn Carlos Frey de una corta historia en un sitio de web que ahora se ha cerrado. Frey es nativo de San Diego, pero no tenía ni idea de que existiera esa capilla. Ahora a menudo la visita y ofrece su ayuda y apoyo.   

Durante los fuegos de California el pasado verano, muchos inmigrantes perdieron sus chozas se les negaron servicios, se los acusó de pillaje e incluso se les culpó de los incendios, aunque más tarde se informó de que no tuvieron nada que ver en ello. “Los incendios no afectaron a la capilla directamente, pero se encontró a cuatro migrantes quemados y otros muchos perdieron sus casas. Cuando un grupo de migrantes acudió a un centro de evacuación, una mujer llamó a la patrulla de fronteras, porque, como les dijo a los medios, tenía el presentimiento de que eran indocumentados. Se les negó ayuda y fueron deportados. En un área cercana, mientras los incendios estaban creciendo a su alrededor, a los trabajadores de una huerta de tomates no se les permitió salir a pesar de las órdenes de evacuar la zona”.

Frey insiste en que lo que falta en el debate de inmigración de la nación es una perspectiva de fe y compasión. “Como católicos debemos ver a todos con los ojos de Cristo. Esta es nuestra fe. Estas personas son buenas, y vienen escapando de circunstancias desesperadas que, como americanos, no podemos concebir ni comprender. El mensaje que trato de reflejar en mi trabajo es de entender a Cristo a través del dolor de los migrantes. Éste es también el mensaje del último documental de Frey, Una frontera, un Cuerpo, que ha salido este año.

Tu turno
¿Te has encontrado alguna vez con el prejuicio y la discriminación? ¿Cuál debería ser la postura cristiana?

Los primeros cristianos se vieron perseguidos, acosados y amenazados por diversos emperadores romanos. No podían celebrar la Eucaristía en lugares visibles o públicos, porque los podrían arrestar y matar. Tenían sus eucaristías en las catacumbas (pasajes subterráneos secretos donde también enterraban a sus mártires. ¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para poder celebrar la Eucaristía con la comunidad? ¿Tienes a veces excusas fáciles para “saltarte” la misa?

 

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