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Karibu es ¡Bienvenidos! en Suahili

Joven misionera se comunica con la sonrisa

Carmen Matty and Kids

Por Carmen Matty-Cervantes




Por años trabajé como misionera laica en el extranjero. Aunque nací en México mi familia se trasladó a Stockton, California, donde encontré que mis compañeros en la primaria eran de distintos países del mundo, lo que despertó mi interés en conocer sus culturas.

Después, en la preparatoria, tuve oportunidad de irme de misión por un mes a Tijuana, México, con las Hermanas Dominicas de la Doctrina Cristiana. Este mes de misión abrió mi corazón a ayudar a las personas, como voluntaria de tiempo completo, viviendo con sencillez. Cuando termine mis estudios de postgrado, dando gracias por las muchas bendiciones que he recibido en mi vida, me uní a los Misioneros Laicos de Maryknoll para ayudar a mis hermanos y hermanas en Cristo, en otro país, por un periodo más largo. En junio del 2008 regresé a mi casa, en Stockton, después de haber servido más de tres años en Tanzania, África del Este.
Mi ministerio en Tanzania consistió en trabajar en VEMA, un proyecto de educación, desarrollo, y salud fundado por las Hermanas de Maryknoll, en Kalebezo, un pueblo de la tribu de los Sukuma.  Kalebezo es típico de los pueblitos donde viven el 80% de la población en Tanzania, y el 90% vive sin electricidad o agua potable. La mayoría de las mujeres y niñas apenas tiene una educación de séptimo grado y se pasan casi todo el día trabajando en la casa o en los campos. Parte de mi capacitación fue aprender Suahili, para poder comunicarme con la gente. Pero fueron muchas veces en las que usé el idioma universal de la sonrisa, pues la gente mayor y los niños preescolares hablaban el idioma de su tribu.
Mi vida en el pueblo hizo que me diera cuenta de lo similar que somos los seres humanos; todos buscamos paz, el cariño, la alegría, y lo necesario para lograr nuestras metas en la vida. Fue un tiempo maravilloso, de gozo profundo al compartir mis talentos y mis dos culturas, y al aprender de la gente nativa.
Aunque extraño no ser parte viviente de la comunidad de Kalebezo, en espíritu y en corazón siempre seremos comunidad. Por la riqueza de mi experiencia, así como las grandes necesidades de tantos hermanos y hermanas nuestros, los animo a discernir si Dios los llama a ser misioneros laicos, en algún país del extranjero.

 

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