Oye banner

Languages

Oye Banner

El servicio es una misión familiar

 

Ayudar a hacer del mundo un lugar mejor

Daniel Lizárraga

Como crecí en un hogar católico, pude presenciar muchas actividades relacionadas con la iglesia en las que mis padres estaban implicados: el Movimiento carismático, el consejo parroquial, comité diocesano de evangelización, ministros de la Eucaristía, y lectores, entre otros. A una edad temprana, en El Paso,Daniel Lizárraga y familia Texas, fui consciente de las bendiciones que vienen de pertenecer a una comunidad eclesial.

Mi papá era médico y hacía visitas a domicilio en la frontera entre México y Estados Unidos, en Ciudad Juárez, Chihuahua. A menudo yo le acompañaba a visitar familias que vivían en la pobreza y que no podían pagar servicios médicos. Mi mamá, enfermera, creía en la curación de la mente, cuerpo y espíritu y siempre rezaba con quienes estaban sufriendo y sin esperanza. Para ella, la oración es el remedio que parece tener un mayor efecto (además de los medicamentos). Así que me vi bendecido con una formación que integraba la espiritualidad con el cubrir las necesidades humanas y eso tuvo una tremenda influencia en mi comprensión de lo que significa ser cristiano.   

A través de mi experiencia a las realidades sociales y económicas de la frontera, llegué a preguntarme por las desigualdades tan significativas que existían y siempre me sentí atraído a luchar por el cambio del mundo desde el contexto de mi fe. Aunque no tenía una idea clara de qué hacer, quise aprender más sobre temas sociales y teológicos en mi educación, primero en la Universidad de Notre Dame y luego en estudios graduados en la Universidad de Texas y en Washington Theological Union.

Mi trabajo también me ha ofrecido oportunidades magníficas que se han ido construyendo una sobre otra, desde el compromiso a nivel local a niveles nacionales e internacionales. Después de trabajar en la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos en Washington DC, fui nombrado para establecer la Oficina Regional del Suroeste de Catholic Relief Services (CRS) con sede en San Antonio, Texas. CRS es una organización de auxilio humanitario internacional y como director regional soy parte de un equipo que trabaja para concientizar a otros y ofrecer a los católicos de Estados Unidos oportunidades de comprometerse con el trabajo de solidaridad global (vean www.crs.org para más información). Ante las muchas necesidades humanas y espirituales del mundo, podemos trabajar para marcar la diferencia y hacer un mundo mejor.
    

Ahora utilizo mis talentos de maneras significativas que eran sólo ideas vagas cuando acompañaba a mi papá en sus visitas y a mi mamá en su ministerio de oración. En mi trabajo, se me ofrece una manera de responder a la llamada de Dios al amor y al servicio de quienes nos necesitan. Por supuesto, lo que da solidez a mi profesión es una esposa maravillosa y cuatro hijas preciosas. Nuestra familia también tiene una llamada concreta a cuidar y aprender de nuestra hija mayor, Sofía, que tiene necesidades especiales. Para nosotros, Sofía es una verdadera bendición que, aunque no pueda hablar, es muy capaz de comunicarnos el amor incondicional de Dios a través de su sonrisa y su bondad. Quizá esa es la llamada de Sofía, su misión y su objetivo: llevarnos a todos más cerca de Dios.

Tu turno
¿Qué has aprendido sobre la fe de tus papás o abuelitos? ¿Te inspiran esos ejemplos para entregarte tú también a otros? ¿Ya sabes de qué maneras?


Responder

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.