Ingeniero encuentra fuente de la juventud
Enviado por romane el Mar, 04/14/2009 - 15:15.Dedicado al ministerio hispano juvenil
Por Carmen Aguinaco
Rey Malavé ya pinta canas, pero quienes conocen la historia de la comunidad católica en Estados Unidos
saben muy bien que Rey es joven. Es decir, es casi el joven por excelencia. Este puertorriqueño ingeniero civil, vicepresidente de una empresa consultora donde es responsable del desarrollo y gestión de proyectos de ingeniería civil, y padre de jóvenes ya, galardonado con innumerables premios entre los que se encuentra la Medalla del Arzobispo Flores de la Conferencia de Obispos de Estados Unidos y el Premio de Pastoral Juvenil de la Federación Católica Nacional de Pastoral Juvenil, ha dedicado la mayor parte de su vida y su tiempo libre—que no es mucho pero parece multiplicarse milagrosamente—a los jóvenes hispanos.
Ha participado en los Encuentros Nacionales de Pastoral y ha sido presidente de LaRed y sirve en diversas juntas directivas, como la del Consejo Nacional Católico para el Ministerio Hispano. Cuando algunas veces le preguntan por qué no lo deja ya, considera la posibilidad, pero, “siempre Dios me muestra que hay algo más. Así que, mientras Dios siga llamando, no puedo decir no.”
Y así ha sido por 29 años. Cuando sólo tenía 23 años, y habiendo estado ya implicado en la pastoral juvenil en Puerto Rico, llegó a Estados Unidos con su esposa y cuenta cómo se encontraban solos en este país. Acudieron a una parroquia donde les dieron la bienvenida a la puerta y a las dos semanas ya estaban trabajando para organizar un grupo de jóvenes en la parroquia. Y la actividad fue creciendo hasta extenderse a toda la diócesis donde en aquel tiempo apenas existía la pastoral hispana. Hoy día, Malavé es el Coordinador de Pastoral Juvenil Hispana para la Diócesis de Orlando en la Florida central
Con el paso del tiempo, ha visto mucho. Se le humedecen los ojos—tanto de alegría como de dolor— pensando en los muchísimos jóvenes con los que ha trabajado. “Los que veo liderando parroquias y en ministerios; los que se han ordenado sacerdotes, me llenan de orgullo. Son como el fruto de semillas que puse hace años”, dice. “Pero también veo a los que se han perdido, las semillas que han muerto. Los que se han ido a las drogas. Eso es lo más difícil para mí”.
Y también tiene la satisfacción de que sus hijos, de una manera distinta, a través del ministerio de la música, siguen la tradición del joven Malavé. “Y todo eso se ha conseguido gracias a Dios, pero en gran parte por intercesión y buen hacer de mi esposa, Mabel. Nunca he dado un paso sin que la respuesta fuera compartida. Apoya todo lo mío y reza. Todos los miércoles, ante el Santísimo, presenta todo mi trabajo. Y así se puede hacer. Si no, no habría nada.”
Tu turno
¿Qué crees que puedes tú hacer con tu vida? ¿Eres capaz de decir no a una llamada de Dios?





