Echar una mano
Enviado por romane el Mar, 01/27/2009 - 17:33.Jóvenes voluntarios traen esperanza al valle
Por Elisabeth Román
Normalmente los estudiantes universitarios cuentan los días que faltan para las vacaciones de primavera, para poder irse a casa o simplemente estar con sus amigos en la playa. Pero muchos estudiantes en todos los Estados Unidos están yéndose a California, Texas y Arizona no a tostarse al sol, sino a ser voluntarios como parte de un programa Alternativo de Vacaciones de Primavera, en LUPE (La Unión del Pueblo Entero).
Fundada en 1989 como organización sin fines de lucro por el sindicalista César Chávez, LUPE se creo para ayudar a lograr la justicia económica y social para trabajadores campesinos. LUPE se arraiga en el convencimiento de que las comunidades tienen la responsabilidad y la obligación de organizarse y luchar contra la injusticia que sufren las familias pobres, los campesinos y las comunidades inmigrantes. El Credo de LUPE es que cuando la gente trabaja unida, pueden crear cambios y no importa la edad o la condición que se tenga.
En LUPE, los estudiantes son voluntarios en diversos aspectos, dese servicios comunitarios y organización de manifestaciones, hasta construir casas para residentes de bajos ingresos. Desde enero de 2007, LUPE ha acogido a varios equipos de casi 100 estudiantes que han trabajado más de 2,700 horas. En la oficina de San Juan, Texas, los voluntarios de LUPE se levantan antes de la aurora. Viven en el dormitorio de estudiantes en el local de las oficinas de LUPE y trabajan en diversas tareas durante la semana. Pasan un día trabajando en la construcción de hogares en Proyecto Azteca, otro día como organizadores comunitario visitando a la comunidad o distribuyendo volantes y afiches.
En un día cualquiera, los estudiantes están en la furgoneta antes de las 6:30 de la mañana para dirigirse al puente internacional que los lleva desde Hidalgo, Texas, a Reynosa, México. Ahí, pasan volantes a las personas que cruzan el puente cada día para trabajar o buscar trabajo. Los voluntarios también pasan tiempo en las huertas de verduras para mejor entender la vida de quienes viven y trabajan en el Valle del Río Grande. Cuando llegan al Valle, la mayoría de los estudiantes saben muy poco o nada sobre el debate de inmigración. Para cuando se van, todos se llevan una clara imagen de la vida de un inmigrante.
Los estudiantes no son los únicos que hacen voluntariado con LUPE. En la ciudad de Alton, Texas, 67 niños esperaban con ansiedad el desfile de Navidad, pero no porque estuvieran deseando que les dieran dulces. Los niños abrían el desfile en sus nuevas bicicletas, que habían sido donadas a LUPE y otras organizaciones como regalos de Navidad. Sin embargo, antes de que los niños pudieran disfrutar el desfile y sus nuevas bicicletas, tenían que dar cuatro horas de servicio a la comunidad.
Las organizadoras de LUPE, Marta Sánchez y Candy González, diseñaron tres proyectos en que los niños pudieran completar sus horas. Los niños limpiaron el patio de un anciano incapacitado, recogiendo la basura y haciendo otras tareas por el patio. En Colonia Abram y en Pueblo de Palmas, 34 niños no hicieron caso del frío y la lluvia para completar su servicio pintando un trailer y limpiando las calles. Sánchez espera que el trabajo comunitario de los niños no termine solamente porque ya han recibido sus bicicletas. “Queremos continuar inspirando en los niños la importancia del servicio comunitario”, dijo.
Tu turno
¿Qué te gusta hacer cuando estás de vacaciones de la escuela? ¿Alguna vez has pensado en ser voluntario-a en alguna causa que merezca la pena?





