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De atleta a la vida religiosa

Llamada a trabajar con jóvenes en peligro

Hermana Janette HernándezCuando Janette Hernández escuchó su llamada era una atleta competitiva que había mantenido el record de Shot-Put por varios años. Única hija en una familia de cuatro chicos, recuerda haber escuchado a su padre, sentada a sus pies, preparar charlas sobre la Palabra de Dios para compartirlas con otras personas.  

Al mirar hacia atrás, ahora recuerda que las Hermanas de Notre Dame le parecían tan reales y tan normales aunque no estuvieran casadas. Durante esos años Janette comenzó a sentir un vago movimiento interior que la llevaba a pensar más allá del matrimonio, de tener por lo menos 12 hijos, a ser una Hermana religiosa. “Tenía una nueva sed dentro de mí…que me movía a comprometerme a enseñar catequesis. ES como si toda la energía que llevaba dentro, que había estado desviada durante unos años, ahora se concentrara en el plan de Dios,” dice la Hermana Janette.   

Entonces comprendió que Dios la estaba llamando a la vida religiosa y aunque muchos, comenzando por su propia familia, no pensaban que iba a tomar ese camino, hubo unos cuantos que creyeron y la animaron a responder a la llamada. No es que sus padres estuvieran en contra de su vocación, ya que siempre habían animado a sus hijos a perseguir sus sueños, pero temían que la única hija fuera a dejar a su familia hispana para entrar en el servicio de Dios y, según les parecía, se alejara totalmente de ellos. Esto, por supuesto, no ha ocurrido. Así que el 16 de julio de 1978, dice la Hermana, “Toda la FAMILIA” aceptó con alegría y algunas lágrimas su respuesta a la llamada de Dios.

Hoy, la Hermana Janette es Misionera Catequista de la Divina Providencia y ha trabajado como maestra de escuela elemental, directora de Educación Religiosa, consultora de recursos para la Arquidiócesis de San Antonio, y terapista en un centro penitenciario de alta seguridad para juveniles. Es terapista licenciada en Texas, profesora invitada en la Universidad de Nuestra Señora del Lago y miembro del cuadro de profesores del MACC (Mexican American Cultural Center).   

El trabajo con jóvenes encarcelados ha enseñado a la Hermana Janette que existen muchos tipos de prisiones, de falta de libertad, que cada uno de nosotros debe enfrentar en nuestra vida cotidiana. Hermana Janette Hernández“Estos jóvenes no son distintos, excepto que no se les han dado suficientes instrumentos y oportunidades para forjar su vida de manera distinta. Vienen de situaciones de abandono, sufrimiento y abuso—todo lo contrario a ambientes protegidos y seguros. Esto no quiere decir automáticamente la derrota de los jóvenes hispanos, pero sí que quienes los rodean deberán cuidar la afirmación para creer en sí mismos, para el éxito, el amor y la fe en los demás y en Dios”.   

Según la visión de la Hermana Janette, la Iglesia católica puede ser “o bien un instrumento de desilusión y alienación de los jóvenes hispanos, si no los considera o no sale a su encuentro en su propia realidad, o bien un poderoso vehículo de la gracia de Dios que les ofrece una experiencia de amor desafiante, de afirmación y de gusto por la vida (una gran motivación para vivir).

Tu turno

¿Qué te motiva a vivir? ¿Has pensado alguna vez en la posibilidad de
una vocación religiosa? ¿Cómo crees que reaccionaría tu familia?
¿Temerías dejar a tu familia y tu ambiente?
 

Para mí ha llegado el tiempo del sacrificio y ha llegado el momento de mi partida. He luchado bien y he terminado la carrera, he mantenido la fe. (2 Tim 4:6-7).


 

 

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