La muerte es uno de los misterios más grandes de nuestra humanidad. Los científicos y estudiosos han tratado de explicarlo pero aun no han encontrado una respuesta que nos deje satisfechos a todos. En nuestra fe los cristianos encontramos los elementos necesarios para dar una respuesta acerca de la muerte de los que amamos y también de nuestra propia muerte. Esta respuesta no deja completamente en claro el misterio humano que es un misterio de vida y de muerte. Somos seres finitos, es decir que nuestra condición física se desgasta por la enfermedad y por los años. Pero al mismo tiempo somos seres infinitos llamados a participar con Dios en la eternidad de amor que El ha preparado para cada uno de nosotros.
Jesus nos dice que “En la casa de mi Padre hay muchas moradas para ustedes”. Vivimos en esta esperanza de alcanzar la eternidad cuando resucites con Cristo para la vida en plenitud. Nuestra mortalidad es innegable, es también un misterio, pero lo más importante es el llamado a la vida y la vida en plenitud (Juan 10:10) que cada uno de nosotros ha recibido. Qué estamos haciendo con nuestra vida, cómo la estamos viviendo? Cómo nos estamos preparando para la plenitud de la vida después de nuestra vida terrena? Ama profundamente a los que están cerca de ti, relaciónate de la mejor manera con ellos/as para que cuando mueran tu corazón este en paz a pesar de este dolor tan grande que nos produce la muerte de los que amamos.