El ser humano es un ser social, todo lo que obtenemos tiene que ver con personas, constantemente nos necesitamos mutuamente y lo que hacemos siempre va a tener un efecto en los demás. Dado que no podemos vivir y sentirnos felices sino a través de la relación con otros seres, por eso debemos aprender a relacionarnos
Sin embargo, no todo es tan sencillo, ya que cada quien se relaciona con los demás desde su nivel de conciencia, desde su equilibrio o su desorden interior, desde su manera particular de experimentar la vida e interpretarla; desde lo que aprendió y reforzó con el tiempo; es decir desde su Desvalorización o desde su Autoestima. Recordemos.. nadie da lo que no tiene! El trauma específico que predispone a un individuo a la depresión es la pérdida de amor.
Todos necesitamos algún vínculo afectivo para sostener la excitabilidad de nuestros cuerpos. Cuando perdemos a quien creemos es el amor de nuestra vida debemos vivir un proceso de duelo frente a la pérdida o separación de ese ser querido, la sensación a la que nos enfrentamos es la desesperanza en el futuro. Entonces, ¿cómo podemos recuperarla?
Cada vez que has tenido que decir adiós, tu mente se prepara para asumir una etapa muy dolorosa, pero necesaria: el duelo. El dolor que sientes varía de acuerdo con el aprecio y cercanía que tenías con la persona amada, al tipo de relación que estableciste con ella y a la función que tenía en tu vida.
El proceso que vive una persona cuando tiene una pérdida, que en psicología llamamos elaboración del duelo. Esto quiere decir que el dolor pasa por distintas etapas hasta que la persona puede volver a su vida normal, a hacer planes, a tener sueños e ilusiones, aunque siempre recuerde a quien se fue. Es muy importante tener una adecuada elaboración del duelo para que se convierta en el detonador de un crecimiento personal, pues no se puede ganar sin perder y viceversa. Si recuerdas todos tus triunfos, encontrarás que casi siempre fueron de la mano con una pérdida.
Puedes vivir un duelo por la muerte de un ser querido, la pérdida de una pareja, un trabajo, un objeto muy querido, un cambio de casa o de escuela incluso una mascota. Aunque no todos los duelos resultan tan obvios, sí suelen afectarnos, y cuando no hay una adecuada elaboración del duelo, podemos quedarnos en él por mucho tiempo y no superarlo. Conocer las etapas del duelo puede ayudarte a entender lo que estás viviendo y te puede brindar herramientas para superarlo.
La primera etapa con la que te enfrentas se llama negación y es una especie de anestesia emocional en la que la persona no enfrenta lo ocurrido. La siguiente es la etapa del enojo, donde se siente mucho coraje hacia Dios, hacia la vida o hacia la persona que se fue o incluso hacia terceras personas.
Después viene la etapa de confrontación, con una mezcla de emociones, es cuando realmente te cae el veinte de que lo que perdiste no va a volver y sientes que el alma te duele tanto, que te sientes incapaz de resistirlo. Esta suele ser la etapa más larga y dolorosa. Finalmente llega la etapa de aceptación, que es cuando comienzas a aceptar los hechos y a mirar hacia adelante.
El duelo no dura lo mismo para todas las personas. Lo que te puede ayudar a procesarlo es:
Acepta la realidad de la pérdida:
Lo más importante es que estés consciente de que no importa qué tan grande sea tu pérdida, tú puedes superarla y cuando lo logres, serás más fuerte y mejor persona de lo que ya eras.
Que la mejor compañía es Dios y nosotros mismos, quiérete para que te quieran.