¿Por qué nos quedamos atrás?

La cultura hispana es muy especial y está dotada de grandes valores que la hacen especial y única. Entre estos valores está la familia, el respeto por los ancianos, el valor de trabajar duro para alcanzar objetivos concretos, la honradez y la integridad, y uno que es extremadamente importante, que es la educación.

La educación es enormemente importante para nuestra cultura. Es lo que primero recibimos de nuestra familia, donde primero aprendemos a respetar a los demás, a obedecer a nuestros padres, a aprender el valor de lo que tenemos y la diferencia entre el bien y el mal. Luego, crecemos y recibimos una clase de educación muy distinta, una educación académica que nos ayudará a realizarnos como personas humanas.

Pero la realidad es dura para nuestra comunidad en lo que se refiere a la educación. Según un informe del Centro Hispano Pew, en los últimos años, sólo un 63% de los jóvenes hispanos entre los 25 y los 29 años eran graduados de secundaria. Y sólo 1 de cada 10 jóvenes tenían un título universitario. Sólo 33% de los latinos de entre 18 y 24 años están inscritos en la escuela y las tasas de abandono escolar entre los jóvenes hispanos están en una altura alarmante y, al mirar a los niños hispanos nos encontramos que hay una enorme distancia en lectura y matemáticas, comparado con otros grupos étnicos.

¿Cómo nos sentimos con estas estadísticas, y dónde estamos?

Estas cifras pintan un futuro muy desafiante para nuestra comunidad. Nuestros jóvenes no se están preparando para los retos que les traerá la vida en el futuro. No estamos encontrando caminos para tener una educación universitaria, estamos buscando en lugares equivocados, no podemos encontrar el apoyo que necesitamos, o decididamente tomamos la decisión de no educarnos.

Un gran número de nuestros jóvenes hispanos de primera generación están frente al desafío de ir a la universidad. La educación es uno de los compromisos más fuertes, si no el mayor que haremos en nuestra vida. Es muy probable que nuestros propios padres no tengan mucha educación formal o que nunca hayan ido a la escuela, y, por mucho que nos amen, no tienen la información ni entienden cómo nos pueden ayudar.

Así que, ¿cuáles son tus desafíos? Cualesquiera que sean, no estás solo, y la buena noticia es que hay personas que esperan y quieren ayudarte.

Si estás luchando por encontrar información sobre cómo aplicar para la universidad, habla con tu consejero en la escuela, busca información en el internet, habla con tus amigos o jóvenes mayores que tú en la parroquia, visita a organizaciones comunitarias, o vete directamente a la oficina del college o universidad a pedir información. Lo importante es que encuentres la manera de conseguir esa información.

Si tu desafío es encontrar ayuda financiera, asegúrate de que investigas sobre becas y ayuda federal a los estudiantes. Hay ayuda económica federal a través de FAFSA y hay becas para hispanos en lugares como el fondo de Becas Hispano. De nuevo, habla con personas que ya han pasado por esto. Cuando se trata de la educación, no puedes permitirte el lujo de ser tímido.

Conseguir una educación no es fácil, y ciertamente no es barato. Exige mucho trabajo y un gran compromiso por nuestra parte, pero los resultados merecen la pena. Atrévete a soñar sobre lo que quieres ser, dónde quieres llegar, lo que quieres tener, y desafíate a alcanzar ese sueño. Atrévete a ser parte de la estadística de los hispanos con una educación universitaria y no ser otro número de la tasa de deserción.\

¿Es éste un buen desafío para ti?

 
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