Perdidos en el lenguaje


El otro día mientras esperaba el autobús escuché una conversación muy simpática entre una niña hispana y su mamá. La pequeña estaba tratando de traducir un señalamiento a su madre, pero como para la mamá no tenía sentido, la niña le explicó en español lo que significaba el señalamiento, con poca exactitud, diría yo.

Aún después de la explicación tan detallada de la pequeña niña, la mamá parecía desconcertada y sólo asintió con la cabeza en aceptación a lo que decía su hija, quien estaba visiblemente irritada por la falta de entendimiento entre las dos. Y así se fueron, siguiendo con su día, pareciera que era algo a lo que ya estaban acostumbradas.

Esta anécdota pareciera tierna, pero si nos ponemos a pensar, puede ser un gran problema de comunicación, especialmente entre padres e hijos. ¿Cuántas veces te ha pasado  esto a ti o lo has visto en tu familia?

Muchas veces los padres se frustran porque sus hijos no pueden comunicarse efectivamente con ellos, se sienten excluidos. Y al mismo tiempo, los hijos sienten la carga de tener que hablar dos idiomas perfectamente bien y cumplir las expectativas de sus padres. Esto crea fricción y a la larga puede crear una brecha de comunicación que termina privando a todos los involucrados de compartir y conocer de las cosas que son importantes en la vida de cada uno.

Es muy común que los adolescentes y jóvenes adultos hispanos prefieran hablar en inglés. Muchas veces los padres simplemente se hacen a un lado y la relación entre ellos se deteriora.

¿Y tú te pierdes en el lenguaje? ¿Puedes comunicarte efectivamente con tus padres u otros adultos en la familia que se sienten más cómodos hablando español? ¿Haces el esfuerzo por hablar español en casa?

El hablar dos idiomas, inglés y español, es un gran beneficio por muchas razones, y una de las más importantes es el poder comunicarnos con nuestros padres y abuelos, para pasar tiempo con ellos, entender las bromas y compartir y disfrutar de sus historias. Es una manera de estar en sintonía.

¿Pero cómo cerrar esa brecha? Haciendo un gran esfuerzo de hablar español en casa, pasar tiempo con tus padres, permitiéndote cometer errores y ser corregido y, enseñar a otros promoviendo la importancia de hablar español dentro y fuera de casa. Al mismo tiempo ser paciente con tus padres y abuelos, enseñándoles cuando puedas.

Inténtalo, funciona. Y con el tiempo no sólo notarás un cambio en tu vocabulario, sino te sentirás orgulloso de haberlo intentado, pues te acercará mucho más a tu familia. Bien vale la pena.

Ahora, espero que la madre y la niña de la anécdota que mencioné antes puedan trabajar en su comunicación. Su camino a casa en autobús habría sido mucho más agradable, ¡se los aseguro!


 

 
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