P: ¿Es bueno tener buen apetito? Me da por comer mucho y siento que si sigo así voy a ser una persona obesa toda mi vida.

R: En primer lugar el apetito forma parte importante en la dinámica de nuestra alimentación diaria, pero no es el único encargado de regular si serás una persona obesa o no. Para esto es necesario describir tres conceptos: hambre, apetito y saciedad.

El hambre es el deseo y necesidad de ingerir alimentos esencialmente energéticos, pero el hambre se comporta de dos maneras diferentes, la primera es que después de horas de ayuno el estomago sufre de contracciones que ocasionan ligeros dolores que son los que reconocemos como hambre. La segunda es el pensar, desear y soñar con la comida aunque no sea hambre verdadera. Esto es que sentimos el hambre en el estomago o en nuestro pensamiento.

La saciedad es la sensación de plenitud y satisfacción física y psicológica de estar “llenos” después que se ha consumido el alimento. Esto ocurre entre los 20 y 30 minutos de que iniciaste a comer.

El apetito es el deseo de tomar un alimento en especial, que puede ser nutritivo o no.
El apetito de cada persona se adquiere por los modelos culturales de alimentación, el gusto por el sabor y la presentación de los alimentos que vamos a ingerir se adquiere a lo largo de nuestra vida. Progresivamente vamos desarrollando la actitud alimentaria y alimenticia, así como los hábitos dietéticos.

Es importante entonces hacer la distinción de que el hambre es una necesidad fisiológica de supervivencia, mientras que el apetito es una actitud aprendida y modificada por el ambiente sociocultural.

Lo más importante entonces para evitar la obesidad no es modificar el apetito, sino mejorar los hábitos dietéticos. Es decir que tú tengas el control de la calidad y cantidad de alimentos que consumes.

El control depende solamente de ti, pues tienes que modificar tu estilo de vida.
Aquí algunas recomendaciones:
1. Tener un balance dietético para tu edad, consultando con un nutriólogo.
2. No tomes alimentos mientras ves televisión, se ha demostrado que si lo haces aumenta el deseo de comer sin hambre y comerás sin control.
3. Masticar bien los alimentos, despacio ayuda a saborear y distinguir el alimento además ayuda a mejorar la digestión y la sensación de saciedad.
4. Mantén el tenedor o la cuchara en la mesa (no en tu mano, y menos con comida) mientras todavía tienes comida en la boca. Esto ayudara a que tomes tiempo y aprendas a reconocer que ya estas satisfecho.
5. Si sientes hambre entre comidas evita consumir alimentos con muchas calorías, intenta comer una fruta, o alimentos ligeros.
 

 
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