El nacimiento del Niño Jesús

Llega la época de Navidad y estamos todos llenos de alegría y de emoción. ¡Llega la época del nacimiento del niño Dios!

El mundo está lleno de gracia por la venida del Redentor y estamos llenos de alegría, esperanza, paz y amor.

Pero no permitamos que el mundo de la mercadotecnia confunda el verdadero significado de la Navidad. Nos dicen que regalemos y que compremos y que seamos felices vistiendo la ropa de moda, usando el aparato electrónico de  marca. Pero no va por ahí el verdadero significado de la Navidad.

La Navidad es el festejar el nacimiento del Jesús, y la Buena Nueva de la llegada del Redentor;  así que celebremos con júbilo y emoción, no tratando de complacer a la televisión que tal vez no diga la verdad…

Se dice que todo el mundo supo del nacimiento, que una estrella indicaba donde se encontraba, que los Reyes o sabios de Oriente fueron a visitarlo, que le ofrecieron oro, mirra e incienso, que el mismo Rey Herodes, mandó matar a todos los bebés por temor de que le quitara su trono.

Y así pasaron treinta años hasta su vida pública, que todos conocemos. Bueno entonces, ¿por qué confundimos la Navidad con la época de compras a nivel mundial? Suena increíble pero es la verdad: hoy en día la Navidad está totalmente materializada y  perdió el verdadero significado: el llenarnos de alegría por el nacimiento de nuestro Salvador.

Ocasionalmente ni recordamos el ir a Misa por todos los preparativos para la gran cena y los regalos y Dios se queda en el templo esperándonos, tal vez diciendo “Sí, este año si vendrá, seguro que sí: abrirá la puerta, se acercará y me sonreirá”. Pero nos encontramos totalmente hipnotizados por la mercadotecnia que nos ofrecen los medios de comunicación.

Hagamos un poco de conciencia y recordemos el verdadero significado de la Navidad. Démonos  cuenta de que Dios envió a su hijo a salvarnos. Por lo menos vayamos a Misa y digamos: Jesús, estoy aquí.  Soy aquel que en ocasiones se olvida de ti, pero hoy quiero llenarme del gozo de tu nacimiento y de la esperanza que nos brinda el saber que nunca nos has abandonado.

Hagamos de esta Navidad una Navidad junto a Jesús, y nos daremos cuenta de que luciremos resplandecientes de cuerpo y alma. Mucho mejor que con aquel abrigo del centro comercial que tanto deseábamos comprar.

Dios los bendiga y los llene del Espíritu Santo

 

 

 
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