¡Qué Frio!

Ahora que ya está en puerta el invierno y con el frío corremos a cobijarnos, sacamos los guantes, la bufanda, los abrigos, etc. Pero, ¿cuántas veces hemos sentido el frío del alma, necesitada de amor y tan deseosa de calor humano? Simplemente caminemos por nuestro vecindario y nos daremos cuenta que en muchas ocasiones vemos pasar a gente sola, como sonámbulos, que caminan sin ver donde pisan, No será que tienen frío físico, pero sí frío del alma. Están solos, viven solos, nunca hablan con nadie y creen que a nadie le importan. CUIDADO, puede ser nuestra responsabilidad, el que ellos se sientan así; tal vez una sonrisa o un buenas tardes les cambie su día.

Recuerda: fuimos creados por amor y necesitamos amor, cariño, comprensión para poder vivir. Jesús mismo, al sentirse solo en la Cruz, exclamó: “¡Dios mío! ¿por qué me has abandonado?” Y nosotros a veces abandonamos a nuestro semejantes supuestamente porque no los conocemos.

Nos asombramos cuando vemos u oímos en las noticias que hay personas que se quitan la vida, que no tienen deseos de vivir. ¿Acaso alguna de esas personas no será  la misma que un día antes pasó a nuestro lado y simplemente ignoramos?

A menudo no hay necesidad de ayuda material. En este caso hablamos de un calor humano que se transmite con una simple sonrisa o un buenas tardes.

En muchas ocasiones ni siquiera piden ayuda por miedo al rechazo total y nosotros nos glorificamos en decir que ayudamos al prójimo porque hace un año le prestamos al vecino 10 dólares, y no vemos a tanta gente que a diario nos pide simplemente una sonrisa.

Se dice que el cristiano está lleno de amor, Si realmente estamos llenos de amor, no podremos ocultarlo,  porque todo aquel que está lleno de amor, lo irradia en su rostro su mirada y está deseoso de darlo a conocer.

Amigo, hermano: no ocultemos ni neguemos nuestro amor a gente que lo pide a gritos, quizá mañana sea demasiado tarde.

Salgamos, y que nuestro rostro regale una simple sonrisa a cada persona que nos encontremos. Entonces nos daremos cuenta de que muchos,  al ver nuestra expresión cambiarán su perspectiva de la vida por lo menos ese día y ¿quién sabe? Sólo Dios sabe si llenemos de alegría su corazón.

Dios bendiga nuestros corazones y los llene del Espíritu Santo.

 
Oprimir CTRL para varias opciones

Síguenos en: