El Encuentro con Dios

Nuestra vida corre alrededor de tantos tabús, que hemos llegado a la conclusión de creer que nunca tendremos un verdadero encuentro con Dios y es que lo vemos tan lejos porque nuestra cultura o educación nos hace sentirnos diferentes a los demás que es casi imposible imaginarnos el llegar a Él y creemos que eso es únicamente para gente muy allegada a la iglesia y más aún, para sacerdotes, monjitas y el mismo papa.

He tenido la fortuna de conversar con diferente tipos de gente sobre cómo charlar con Dios y muchos me tiran de a loco. Otros tantos, hermanos separados, creo que confunden la comunicación con un acto de sentimiento o de sentir bonito, creo en lo personal que no es del todo cierto.

En muchas ocasiones hemos oído que la mejor manera de comunicarnos con Dios es mediante el rezo, Sí, rezando es como creemos que es la única comunicación y tan es así que en época de desesperación, pasamos horas enteras rezando y en la mayoría de las veces nos hemos dado cuenta que no existe tal comunicación, porque pensamos en el problema y que haremos, en lugar de concentrarnos en lo que le estamos platicando.

En experiencia personal, puedo decirles que he tenido varios encuentros con Dios. Este pasado 2010, tuve dos encuentros muy fuertes, y yo soy de los que me cuesta mucho el concentrarme y ahí es donde en lugar de acercarnos nos alejamos.

Anteriormente hemos platicado que nos comunicamos ofreciendo cada acción, tarea, pensamiento a Él y ¿el rezo? claro que es importante todo lo anterior, pero también el rezar.

Podemos iniciar haciendo de nuestras oraciones, muchas o pocas, una verdadera comunicación, es tan fácil como ir recorriendo la oración en nuestra mente con calma y sin prisa, esto es imaginemos todo lo que rezamos, como si lo estuviéramos viviendo, como si estuviera frente a nosotros, vaya como una película de lo que estamos orando.

La unión se logra en el momento de sentir en nosotros mismos esos actos, hechos que repetimos en las oraciones que ofrecemos y aunque sean pocas, si realmente están bien ofrecidas desde nuestro corazón, alma y mente, estoy seguro que tendremos ese encuentro con Dios.

Sobra el decirles si lo tendrán o no, ustedes mismos se darán cuenta en el momento que realmente lo tengan y una vez que lleguen a ese punto, ya no querrán alejarse jamás.

Que el Espíritu Santo los ilumine y les de la concentración necesaria para llegar a esa comunicación celestial.

¡Y que los colme de amor, salud y felicidad!


 

 
Oprimir CTRL para varias opciones

Síguenos en: