¡Qué Frio!
Ahora que ya está en puerta el invierno y con el frío corremos a cobijarnos, sacamos los guantes, la bufanda, los abrigos, etc. Pero, ¿cuántas veces hemos sentido el frío del alma, necesitada de amor y tan deseosa de calor humano? Simplemente caminemos por nuestro vecindario y nos daremos cuenta que en muchas ocasiones vemos pasar a gente sola, como sonámbulos, que caminan sin ver donde pisan, No será que tienen frío físico, pero sí frío del alma. Están solos, viven solos, nunca hablan con nadie y creen que a nadie le importan.