Hay gente muy buena que pasa desapercibida. Una mirada atenta, sin embargo, podría darnos la enorme riqueza de un mensaje o una llamada de Dios que viene por medio de esa persona. Ana tuvo la sensibilidad y la suerte de reconocer en un niño indefenso la salvación que venía de Dios.
¿Cómo miramos a los demás para ser capaces de reconocer la voz de Dios y sus llamadas en ellos?