29 de diciembre - Santo Tomás Becket


Nacido en Inglaterra en el siglo XII, perdió pronto a sus padres y se dedicó a trabajar para sostenerse. Le gustaba también divertirse y hacer deporte. Era guapo y muy inteligente. Encontró un trabajo en la casa del arzobispo de Canterbury y empezó a interesarse por las cosas del espíritu. Le cayó bien al rey Enrique, que lo nombró canciller. Tomás tenía un fuerte carácter, pero también era hombre de oración. Quiso ordenarse sacerdote, pero no quería ser obispo, porque sabía que lo enfrentaría a Enrique II. Sabía también que desde esa posición tendría que defender a la iglesia contra los abusos del rey. Pero no lo escucharon y lo nombraron obispo. Al principio todo iba bien, hasta que el rey empezó a exigir dinero que pertenecía legítimamente a la iglesia. Tomás se sintió tentado a dárselo para evitar el conflicto. Pero pronto se dio cuenta de que no debía. El rey se enfureció y ordenó que lo asesinaran. Lo mataron en la propia catedral.

¿Piensas que cumplir bien con tus obligaciones quizá te traiga algún conflicto moral? ¿Cómo lo resolverías?


 
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