La Sagrada Familia tiene que huir de Belén porque existe un grave peligro para Jesús. En el Nuevo Testamento, son los primeros exiliados. Salen de su país por razones políticas, de persecución. En ese sentido, representan un gran modelo y consuelo para muchos de los emigrantes, refugiados y exiliados de nuestros días. Salir de la patria no es fácil; hacerlo por miedo a la persecución es más difícil todavía. Al dolor del desarraigo se une el pánico de lo que pueda pasar. El que Jesús y sus padres hayan pasado por eso nos ofrece la seguridad de la solidaridad de Dios con nuestras causas.
¿Has tenido tú mismo o has conocido a alguien que haya tenido la experiencia de tener que huir de su propio país? ¿Cómo se siente ese dolor? ¿De qué forma crees que te puede ayudar esa experiencia a servir a otros?