22 de diciembre – Reflexión del día

Algunos santos han hablado sobre la alegría en términos muy claros. Uno dice que un santo triste es un triste santo. Otro afirma que la alegría perfecciona las obras, pero la tristeza las corrompe. Es decir, que cuando se hace algo con alegría, con gusto y entusiasmo, sale mucho mejor; es una obra más agradable a Dios. En cambio, las cosas que se hacen porque no hay otro remedio, o se hacen con amargura y resentimiento, aunque en la apariencia estén bien, son obras muy poco perfectas. Les falta el brillo de la alegría y del amor a Dios. Y, ¿por qué es necesario estar alegres? Simplemente porque, como a María, nos ha visitado Dios, nos ha mirado y nos ha levantado.

¿Te entristeces con facilidad? ¿Haces cosas a veces sólo por obligación, o porque te ves presionado, pero las haces sin gusto y sin alegría?

 
Oprimir CTRL para varias opciones

Síguenos en: