17 de diciembre – Reflexión del día

 
Cómo nos gustaría que esto fuera verdad ya, que lo pudiéramos ver con nuestros ojos. La justicia a veces no se ve tan clara y la paz, en nuestros tiempos parece un sueño muy lejano…

Pero tenemos la promesa. Y tenemos la seguridad de que Cristo ha venido, y viene, precisamente para esto: para que florezca la justicia. Como toda planta, la justicia necesita el agua de nuestra acción. Y la paz empieza en cada uno de los corazones.

¿Cómo riegas la justicia y cómo fomentas y siembras la paz en ti mismo?

 
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