Es un dogma de fe que María fue concebida sin pecado. Es decir, que era totalmente libre del egoísmo y el pecado que afecta a todo ser humano. Esta creencia fue guardada por el pueblo durante siglos, en la convicción de que Dios libraría a su madre de esa atadura del pecado. Al fin, en 1854, el papa lo proclamó como dogma. El hecho de que María esté libre de pecado nos da a todos los humanos la seguridad de que Dios tiene el poder y la voluntad de librarnos de pecado y de muerte.
¿Qué tendencia al egoísmo encuentras en ti mismo? ¿Cómo vas a tratar de superarla? ¿Te encomiendas a la protección e intercesión de María?