Su padre era oficial del ejército en Palestina y, cuando tuvo que ir a Alejandría, el joven Sabas se quedó a cargo de una tía que lo trató muy mal. Se escapó y fue a casa de otro tío, lo cual provocó una disputa entre los tíos. Al ver eso, Sabas marchó a un monasterio donde fue muy feliz. Sus tíos se arrepintieron y le pidieron que regresara a casa, pero él ya solo quería estar con Dios.
¿Cómo tratas de resolver conflictos familiares? ¿Te resulta difícil manejar la tensión en casa?