4 de diciembre – Reflexión del día

“La mies es mucha y los obreros pocos. Pidan al Señor de la mies, que envíe obreros”.

A veces oímos a la gente de iglesia quejarse de que hay pocos sacerdotes. O pocos catequistas. O pocos de todos. Siempre parece que le caen todos los trabajos a unos pocos. Pero, cuando algunas familias escuchan hablar sobre la falta de personas para trabajar en la iglesia, rezan para que Dios llame…pero no a sus propios hijos. Hacer esa oración de pedir al Señor que envíe obreros a su mies con sinceridad puede ser peligroso. Puede que la llamada nos toque muy personalmente. ¿Qué haríamos entonces?

¿Has rezado alguna vez para que Dios llame a personas que se dediquen plenamente al ministerio? ¿Has pensado que esa llamada se te podría hacer a ti? ¿Qué harías si la sintieras? ¿Sientes resistencia o buscas razones por las que no podrías?
 

 
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