Desde muy pequeña trabajó incansablemente para ayudar a su familia que era pobre. Su madre había muerto. No fue a la escuela y por tanto, no sabía leer ni escribir, pero su mayor deseo era ser religiosa. Por fin, cuando sus obligaciones familiares se lo permitieron, ingresó en el convento cuando tenía 24 años. Su paciencia y sacrificio se vio recompensado con una hermosa visión de María Milagrosa.
¿Esperas a tener oportunidades para progresar, y te desesperas cuando no llegan cuando tú quisieras? ¿Eres paciente y perseverante?