Ahora que nos entramos en tiempos de fiestas, podríamos distraernos muchísimo divirtiéndonos. Y no hay nada malo en divertirse y relajarse y celebrar con la familia y los amigos. Pero Jesús nos advierte que sigamos recordándole a Él, es decir, trayéndole a nuestro corazón. Que estemos atentos a sus señales. Que no por tanto divertirnos olvidemos al Dios de la gracia y a quienes tenemos a nuestro alrededor. Que no hablemos tanto con los de fuera que nos olvidemos de hablar con Dios.
¿Qué tiempo le dedico a la oración diariamente? ¿Cómo presto atención a los signos de Dios en mi vida?