Un día dijo que, o se hacía santo mientras era joven, o nunca lo sería. Murió cuando sólo contaba 22 años y fue un joven jesuita totalmente entregado a Dios, estudioso y alegre. Nunca hizo nada que se pudiera considerar extraordinario y sin embargo, fue notable su trabajo, su entrega y su atención a las cosas pequeñas.
¿Cómo desempeñas tu trabajo y estudios diariamente? ¿Te parece que las cosas pequeñas son algo despreciables y te gustaría apuntar a cosas grandes y llamativas?