Cecilia era una joven rica romana, que fue entregada por su padre en matrimonio a un joven pagano. Cecilia confesó a su esposo Valerio que era cristiana y Valerio quiso escuchar más sobre su fe y se convirtió al cristianismo él también. El hermano de Valerio, Tiburcio, también se convirtió y juntos hicieron muchas buenas obras por el pueblo. En la persecución de cristianos, los dos hermanos fueron arrestados y martirizados. Luego también Cecilia fue arrestada y se la llevó a la hoguera, pero ella cantaba a Dios y no se quemaba. Luego intentaron decapitarla, pero tampoco se consiguió, aunque la dejaron paralizada. Dicen que, con tres dedos, aún sin poder hablar, proclamaba su fe en la Trinidad.
¿De qué maneras es tu alegría un fuerte testimonio de tu fe? ¿Qué podrían saber otros sobre Cristo al verte vivir?