Era una joven francesa que, de niña y joven era muy dominante y caprichosa. Pero en sus estudios se interesó mucho por la historia de los pueblos nativos americanos. Cuando tenía 17 años tuvo una conversion y entró al convento, donde en un principio no pudo hacer votos a causa de la Revolución francesa. Luego se integró a la congregación del Sagrado Corazón. Su deseo era ser misionera, pero no fue hasta que tuvo 50 años que la enviaron a Estados Unidos. Trabajó en Mississippi, donde con otras hermanas, empezó una escuela para niños pobres. A medida que se hacía mayor, se hizo también más suave y menos dominante. Superó toda clase de obstáculos para abrir conventos en el Nuevo Mundo. Terminó sus días con sus queridos americanos nativos.
Para Dios nada es imposible. ¿Qué obstáculos personales (de carácter) y de fuera tendrías que superar para seguir la voluntad de Dios para ti?