Por Elisabeth Román
Hace pocos meses, el personal de ¡Oye! se reunió con un grupo de jóvenes líderes hispanos para reflexionar sobre el impacto que tiene la revista en sus ministerios. Uno de los comentarios que me llamó la atención fue el de un joven que señaló un anuncio con una foto de unas sandalias franciscanas y dijo: “Me puedo ver caminando con esas sandalias”. Las sandalias, como el hábito color café que tiene forma de cruz, son símbolos de la espiritualidad franciscana y su identificación con los necesitados.
Como los primeros seguidores de san Francisco, los franciscanos capuchinos revelan cómo su fraternidad y espiritualidad traspasan los muros de su monasterio. Desde 1979, a través de los Ministerios Capuchinos de Juventud y Familia (CYFM), los franciscanos han tocado los corazones y espíritus de jóvenes y familias a través de retiros, programas de servicio, formación de liderazgo y compartir la fe. Cada programa proporciona a los participantes oportunidades de aprender, practicar e internalizar las verdades de Dios. Muchas parroquias buscan este programa para apoyar al ministerio juvenil y familiar en sus comunidades.
El Centro de CYFM está localizado en 30 acres en las orillas del río Hudson y tiene dos edificios, la Casa de Retiros San Francisco y el Hall Santa Clara. La casa de retiros tiene espacio para 72 huéspedes y tiene capilla, salas de reunión y comedor. El Hall Santa Clara ofrece más espacio de reunión, oficinas y un gimnasio donde se celebra la Misa a menudo. Hay áreas de juegos, baile y espacio para otros acontecimientos. La finca también tiene senderos para paseo, campos abiertos y mesas de picnic, lo cual proporciona un lugar pacífico para la reflexión y la oración así como espacios para juegos y descanso.
El Hermano Lake Herman, OFM, Cap explica que, “CYFM invita a los sentidos de los jóvenes y a su participación. Lo hacemos con testimonios personales, presentaciones dinámicas, pequeños grupos de reflexión y actividad, representaciones dramáticas, música viva y oraciones creativas. No se trata simplemente de palabras, sino de una experiencia de Jesús presente entre nosotros. También comprendemos que lo que se enseña no equivale a lo que se aprende, lo que se aprende no equivale a que lo que se practica y lo que se practica no equivale a lo que se internaliza”.
Todos los años CYFM toca las vidas de miles de jóvenes y sus familias que, a su vez, tocan las vidas de los miembros de su familia y amigos. El efecto multiplicado es increíble. Su fe se nutre en CYFM y ponen en acción esa fe a través del servicio al pueblo de Dios. La Iglesia, que Jesús pidió a Francisco que reconstruyera, está siendo reconstruida, joven a joven.
¿En qué sandalias te verías caminando? ¿Te atrae una vida sencilla, de entrega a los más pobres?