12 de noviembre – Reflexión del día

¡Otra adivinanza! Perder y ganar, salvando y entregando…parece una contradicción, pero para Jesús no lo es. Quien guarda tanto lo que tiene que no lo comparte, que no lo entrega para el bien de los demás, acaba secándolo y agotándolo. Sin embargo, quien entrega y se entrega para el bien de los demás consigue nueva vida. No se hace el bien simplemente sentándose sin arriesgarse a nada. Así, lo único que se consigue es permitir que el mal continúe. No harás nada “malo”, pero el no entrar en acción ya permite que la muerte se extienda.

¿A qué vas a entregar tu vida? Es demasiado preciosa para darla a lo que no vale?
 

 
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