Hijo de una rica familia y elevado a obispo cuando aún era muy joven, Carlos no dejó que todos los privilegios materiales le separaran de una enorme sencillez de vida por su devoción a Dios y de su compasión y servicio a los pobres. Hizo de su diócesis de Milán un modelo para toda la iglesia. Aunque no era buen orador, sus palabras llegaban a la gente. Cuando hubo una plaga en Milán, Carlos organizó toda su diócesis para atender a los enfermos y a los pobres, y puso altares por las calles para que la gente pudiera asistir a Misa desde sus ventanas.
¿Eres creativo para buscar maneras de ayudar a otros? ¿Te dejas a veces llevar de las ventajas materiales, pensando que son lo más importante?