La muerte de las personas a quienes queremos siempre duele. En cierto modo, parece que se nos va parte de quienes somos. Pero por otra parte, también se nos da mucho. Se nos da valorar la vida y todo lo que nos dieron esas personas de otra manera. Se nos da reconocer que debemos lo que somos a esa persona o esas personas que ya no están. Entonces, se nos da nueva vida. El día de Todos los Difuntos, celebramos, no la muerte, sino la vida de todos los que ya disfrutan de la paz y de la vida eterna que es Dios.
¿Te asusta la muerte? ¿La consideras, como la de Jesús, un principio de vida nueva?