Por Sandra Navarro
Cuando el hermano Manuel Benavides estaba en la secundaria sentía una fuerte atracción
hacia lo sagrado, pero tenía temor de investigar una posible vocación. A la muerte de su padre sentía un inmenso vacío y, por consejo de un familiar, acudió a un sacerdote para que lo ayudara a discernir lo que haría con su vida. Pero digamos que su vocación no empezó como “comúnmente” solemos escuchar. Dios se valió de una fiesta de amigos en la que había un sacerdote y en conversación con él cambió su vida y percepción de Dios y su iglesia. Desde ese momento, sintió que su camino estaba en la vida religiosa.
“Una pasión que comparto con mi vida religiosa es el arte, quizá por herencia familiar y por el ambiente cultural de mi distrito de Chaclacayo, en Lima. Siempre he tenido una profunda atracción por el arte en general, pero sobre todo me han llamado la atención los vitrales de la iglesia y el arte religioso colonial” dice el Hermano Benavides.
Cuando empezó la vida religiosa propuso a sus superiores que quería estudiar vitrales en la universidad católica de Lima, y le permitieron sólo unos cursos de introducción. Luego le dieron a elegir entre la teología o el arte, y él respondió: “las dos padre”. La respuesta que recibió no fue la esperada, así que pasaron muchos años para que su sueño fuera una realidad. A la fecha ha tomado cursos en diferentes escuelas y en la actualidad sigue investigando nuevas técnicas y materias en el arte del vidrio y del mosaico.
Con el apoyo del Padre Bruce Wellems, C.M.F. está desarrollando cada día la educación y ocupación creativa-artística de jóvenes y adultos del barrio de las empacadoras al sur de Chicago, con el objetivo de lograr un pleno desarrollo humano y de fe en nuestros jóvenes y fortalecer sus raíces y tradiciones hispanas. Y aunque en este barrio la comunidad no tiene por ahora un lugar adecuado para explorar el arte y la cultura, por el momento en la Parroquia Holy Cross están ofreciendo algunas opciones como la música, la marimba, mariachis, el arte de mosaico y de vidrio que imparte Benavides.
“Mi sueño es que este ministerio de evangelización por medio del arte se pueda concretar con el establecimiento de un centro cultural como parte de las múltiples obras que nuestra congregación realiza y apoya alrededor del mundo”.