30 de octubre - San Alfonso Rodriguez

 

Este hombre del siglo XVI estuvo casado y tuvo dos hijos. Pero sus negocios empezaron a ir mal, su hija murió y también su esposa. Entonces empezó a considerar lo que Dios tendría preparado para él. Cuando tenía 40 años, muró su hijo. A pesar de su dolor, Alfonso comenzó a orar y a pedir el don de la confianza. Entonces pidió ser admitido en la Compañía de Jesús, donde le dijeron que tenía que estudiar. Los niños se reían de él al verlo tan grande en la escuela todavía. Por último, fue aceptado como hermano jesuita y enviado a la portería del colegio jesuita. Desde ahí, dio consejos, atendió a los pobres y su fama de santidad se extendió. A pesar de las grandes tragedias que vivió, mantuvo su esperanza y alegría.

¿Cómo reaccionas a las dificultades y dolores que te trae la vida? ¿Dónde apoyas tu esperanza?
 


 
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