Dios te dará un nombre nuevo. Ya no te llamarán abandonada, sino desposada.
Jesús llama a cada persona por su nombre. No es una llamada en general, a quien quiera seguirle, sino una llamada muy personal, muy singular y especial para cada persona. Jesús no se conforma con números, sin importar quiénes sean. Cada uno de nosotros sentimos la llamada de una manera y sabemos que está dirigida a mí, y no a cualquier otro.
¿Has sentido la llamada de Jesús, dirigida a ti, con una vocación especial? ¿Cómo y cuándo ocurrió? ¿Cómo respondiste?