Por Petra Alexander
Personajes:
El Padre Juan
Mozart
Beethoven
Vincent van Gogh
Frida Kahlo
Santa Teresa de Jesús
Gioconda
Cristobal Colón
Escenario: En una doble pared están colocados los marcos para siete pinturas. Los siete retratos tratarán de ajustarse en su vestuario, maquillaje y objetos a algunas de las pinturas más popularmente conocidas. La escenografía debe cuidar que solo aparezcan las personas por a través de los marcos. Un cartel: "Galería Vocacional".
El Padre Juan es sacerdote-artista, disfruta el arte y la música, está dando los últimos toques a sus obras, con una paleta en la mano y un pincel en la otra habla en voz alta:
Padre Juan: Voy a practicar, mañana quiero sorprender a esos jóvenes con estas pinturas. Por ejemplo les diré: "Jóvenes, Bienvenidos a la parroquia Santa Teresa de Jesús.
Aquí tienen ustedes las imágenes de personas que han dado tanto a la humanidad, como Don Cristóbal Colon, con el fondo del mar infinito que siempre lo animó al riesgo, sus carabelas, esperando nuevas aventuras. A su lado he puesto algunos de mis músicos favoritos, Mozart y Beethoven, muchos piensan que en su vida real no se llevaban bien, pero yo nunca lo he creído. Ambos fueron geniales, algo de su música vamos a escuchar en nuestras reflexiones, los he puesto porque recibieron dones extraordinarios y pese a sus dificultades, dieron tanto fruto.
¡Ah! pero también vamos a conocer a un hombre que vivió entusiasmado por los colores: Vincent Van Gogh, alguien especial que aunque todos pensaban que sus pinturas eran bromas, ha llegado a ser el pintor más aclamado en las galerías. Otra persona enamorada de los colores fue Frida, una mujer que aunque sufría mucho por los dolores de su cuerpo, ella se pintó a sí misma muchas veces y esta es su versión conocida como Frida con changuito. En Frida Kalo encuentro los colores del pueblo mexicano, de donde fueron mis padres. Les gustará. Esta es mi réplica de la Mona Liza, detrás de ella está el genio de Leonardo. Para mí la Guioconda es una imagen que nunca pasa de moda, es el ideal de la belleza y de la realidad.
Claro, no podría faltar, nuestra santa patrona: Santa Teresa de Avila, una mujer alegre y determinada que vivió tiempos difíciles para la Iglesia.”
(Mientras el Padre habla de cara al publico, los cuadros hacen algunos rictus, gestos,... La Mona Lisa saca un espejo y cepilla su pelo, Frida juega con su changuito, Santa Teresa mueve su paloma, Van Gogh saca una paleta y pincel, muestra al público un enorme tubo de pintura amarillo, Mozart saca un MP 3 Beethoven tiene unos audífonos y ambos quieren unas bocinas. Se asoman por fuera de sus marcos)
Padre Juan: Este cartel prácticamente anuncia el tema del retiro: “Galería Vocacional”. Creo que los jóvenes necesitan conocer gente estupenda. En todos los tiempos hemos tenido gente que vale la pena y en estos jóvenes que vendrán al retiro, seguro hay talentos, también yo voy a colaborar un poco en ello. Ahh!! Qué cansado estoy. Creo que necesito un respiro. Mi expo está concluida, mis temas también. Espero que mañana vengan muchos jóvenes Ah, descansaré un poco aquí y me ayudará algo de música.
(Sube alto Claro de Luna, el Padre se queda dormido, Beethoven pone su mano en la oreja, reconociendo su música. Todos se asoman de sus marcos y le miran)
GIOCONDA: Hey, esa música es suya, disculpe la pregunta tan directa, es cierto que Usted compuso esta música para una mujer de la que estuvo secretamente enamorado.
BEETHOVEN: (Tose fuerte) Pero, ¡qué barbaridad! También en este mundo actual todo se interpreta mal. Terminé cansado de tantos inventos que hacían sobre mí en Viena.
FRIDA: No se moleste, es la influencia de tanto programa de chismes en la televisión. Es lo único que les importa: quién se casa o se descasa de quién, lo que compran los famosos.
TERESA: Pues es una música preciosa, parece inspirada por un ángel.
BEETHOVEN: Hermana, a veces, las mejores cosas que hacemos no nos las inspiran los ángeles, sino las experiencias difíciles.
FRIDA: Estoy de acuerdo, mis dolores me inspiraron también tantas cosas. (suspira)
BEETHOVEN: Esta música la compuse cuando me atormentaban dolores de cabeza y mis médicos me dijeron que perdería la capacidad de escuchar.
COLON: Es tremendo, perder el oído para un músico es como para un marinero perder la vista.
BEETHOVEN: En realidad compuse esta música para una jovencita ciega, hija de una
cocinera. Yo la veía llorar, le pregunté a su madre y me dijo que quería saber cómo era la luz de la Luna.
VAN GOGH: Usted Beethoven, le dio en música los colores y las formas de la noche, de las estrellas. Es increíble, su música tiene el brillo sereno de la luna. Chóquela con cinco! a mí también me gustó pintar ese tema. (muestra su cuadro “Noche Estrellada”, (todos hacen muestras de aprobación)
TERESA: Por eso le salió tan tierna porque además de la belleza de la luna, expresó su solidaridad con aquella desgracia.
MOZART: La música es el más expresivo de los idiomas, a través de ella, Usted puede decirlo casi todo.
VAN GOGH: Así siento yo con la pintura, que si ustedes me llenaran esa sala de telas y me dieran bastantes colores, yo tendría mucho qué decir.
FRIDA: Gracias don Luigi por contarnos algo tan personal. Pues el Padre Juan piensa que con esta música los jóvenes van a reflexionar.
COLON: Pobre Padre Juan, temo que se decepciones. Yo no oigo realmente música en estos tiempos, sino ritmos terribles, que me recuerdan las tormentas del Atlántico.
MOZART: Los ritmos son los de siempre, lo que los jóvenes tienen nuevas son sus energías. A mí siempre me gustó encontrarme con los jóvenes en las plazas, en las salas, donde sea, Ellos tienen dentro de sí las más vibrantes percusiones.
GIOCONDA: Escuché bien, dijo el Padre Juan que muchos jóvenes van a venir? Ay no! y yo con estos pelos. (Saca cepillos, tenazas para planchar etc. y trata desesperadamente de hacer algo con su cabello)
FRIDA: Le sugiero una solución mexicana. (muestra su pelo trenzado con cordones de colores. La Guioconda se espanta)
GIOCONDA: Oh no. En París, eso no va.
FRIDA: Yo estuve en Paris y sí les gustaba. Es cosa de tener valor. O, puede ponerse un velo en la cabeza como ella...
TERESA: Este es un velo de monja, soy Teresa de Jesús, originaria de Avila, España. Este velo significa que vivo consagrada a Dios.
GIOCONDA: Lo siento, yo vivo en un museo donde todos los turistas quieren fotos y videos.
COLON: Doña Teresa, para mí, es un gusto conocerla. La famosa Reformadora que salió por los caminos. (Se saludan amistosamente) Mucho gusto. Es un placer.
GIOCONDA: Mujeres famosas. Ah la fama!!! Estoy cansada de ella. En mi museo, el Louvre hay mucho estrés! Hasta cien mil visitantes en un día de verano han pagado. Todo por conocernos a los famosos.
MOZART: cuando dicen de “Fama” ¿a qué se refieren? (ríe alto y hace gestos de no entender )
FRIDA: Fama se escribe con "F"... Se refieren a una fiebre que padece el mundo. Fama, frivolidad, fantasías…
VAN GOGH: Pues a mi la fama nunca me importó, creo que viví del otro lado. Yo conocí el rechazo y la indiferencia de la gente hacia mi obra.
BEETHOVEN: ¿Oí bien? Usted, el artista más cotizado por todas las subastas no conoció la suerte ni la fama durante toda su vida.
VAN GOGH: Así fue, nadie compró ninguna de mis pinturas y creo que quizá fue mejor, porque me concentré en mis colores como en una loca pasión.
FRIDA: No hable de pasiones. Creo que yo sufrí más por la pasión a mi marido que por los dolores de mi invalidez.
TERESA: Pero la pasión es parte de la naturaleza humana. Estoy segura que Dios la puso en nuestro interior, el problema es dirigir la pasión a buen rumbo.
COLON: De acuerdo, por eso Dios creó los mares, para que hombre sacara toda su pasión en el oleaje, para que lograra salir vivo de tempestades y conocer nuevos paisajes.
VAN GOGH: Pero tiene Usted razón, en el mar hay que estar vigilante, orientarse siempre, porque si te pierdes, acaban allí también tus sueños.
COLON: Yo gané la fama con atrevimiento, con audacia, con valor.
MOZART: Pues yo no creo haber ganado la fama, sino que la fama me encontró a mí. (Rie nerviosamente) Era un niño, todavía no alcanzaba el banco del piano y ya toqué una sonata. La princesa de Austria quería adoptarme. (Se ríe)
FRIDA: Pues si eso hubiera pasado, olvídese. Una princesa tendría a un niño prodigio como otro de sus perritos de exhibición.
GIOCONDA: La fama la merecen pocos, como mi Leonardo. Ah Leonardo, ese sí era un genio, yo salí de sus manos. (fascinada de sí misma)
BEETHOVEN: La fama no tiene que ver con el genio, con la inspiración.
MOZART: Bien dicho. La fama tiene que ver a veces con el poder, con los favores, con la suerte, hasta con los accidentes. En fin, con tantas cosas.
GIOCONDA: Pues yo en el museo estoy cansada de ese desfile de gente vacía, que vienen a ver las obras de los grandes maestros. Me parecen tan pobres por dentro. Yo ya no encuentro esa chispa, no sé cómo llamarla, esa llama, esa luz, ese "algo" que anima por dentro con todas sus fuerzas, con toda su pasión.
TERESA: Esa chispa, ese “algo” para mí se llama vocación.
COLON: Yo iba a decir que para mí se llama navegación. Pero tiene razón. En mi caso, mi vocación fue la navegación. Despierto, yo soñaba nuevos mares y dormido construía barcos, levantaba velas, remaba...
MOZART: Ustedes llaman vocación a lo que llamo “música interior”? Créanme a veces no tenía dinero ni para un café. Lo que más quería era tiempo, espacio para componer, músicos que ejecutaran, salas, parques para la música fuera escuchada.
BEETHOVEN: (A Mozart) Yo también conozco ese sentimiento. Algo deben sentir los jóvenes, yo los veo cuando escriben y escriben y hacen acuerdos con sus amigos y están tratando de decir lo que lleva dentro.
FRIDA: ¿Ustedes creen que los jóvenes de hoy logran expresarse? 
GIOCONDA: Sinceramente yo lo dudo, ahora viven dependientes unos de otros a través de lazos invisibles en toda clase de aparatitos.
VAN GOGH: ¿Lazos invisibles?
GIOCONDA: Miles de lazos, ellos llaman Internet, con tantas conexiones: twitter, my space, face book… uuhhhh! Yo los observo todos los días, sólo mueven sus pulgares a toda velocidad.
MOZART: (Imita) Tuki tuki- tuki tuki-ting ting: ah! tengo un mensaje...
FRIDA: Cierto, yo he visto a algunos jóvenes chatean con varios a la vez, en una mezcla de signos, caritas, dibujos y fotografías. A mí me parece un caos.
VAN GOGH: Quizá nosotros fuimos más simples. No sé. Yo logré expresarme cuando descubrí el color amarillo. Todo empezó cuando pinté los girasoles. Me sentía eufórico, después pinte campos amarillos, caminos, casas, sillas. Era como una explosión de amarillo en todas partes.
FRIDA: Pues a eso que ustedes le llaman vocación, yo le llamo Vida.
TERESA: Doña Frida, habla Usted verdades del alma. La primera vocación y la más sagrada es a la vida. A estar vivos nos llamó Dios, El mismo lo dijo: “Vine para que tengan, vida en abundancia.”
VAN GOGH: ¿Saben una cosa, a que veces sabemos que estamos vivos porque la vida nos duele.
COLON: Cuando uno navega muchos días se experimenta una gran sed, los marineros rezan por la lluvia y la recogen. El agua le enseña a un sediento cuánto se ama la vida.
MOZART: La vida se valora cuando estamos a punto de perderla. Entonces sabemos que era el más precioso de los dones.
BEETHOVEN: La vida es una sinfonía eterna. Todas las criaturas del universo nos invitan a apreciar la vida.
GIOCONDA: Pues me he enterado que últimamente muchas criaturas mueren. Las empresas tiran químicos y dejan tanta muerte en los mares, en los ríos (la corta Colón)
COLON: Calle Usted Mona Lisa, un mar muerto es un charco de sal.
GIOCONDA: He leído en los periódicos que dejan por mi museo, que actualmente reina una cultura de la muerte.
TERESA: ¿Cómo ha dicho?
GIOCONDA: “Cultura de la Muerte”, o sea, desprecie la vida, tírela, acabe con sus semejantes si no le gustan. Morir es lo más atractivo.
TERESA: A eso si le llamo yo un pecado.
VAN GOGH: Bueno, no se espanten Ustedes, a veces vive uno tanta soledad, tanta crisis, que quisiera uno echarse a volar con los pájaros a otra parte.
FRIDA: Ya se yo a dónde va Usted amigo Vincent. Tranquilo, usted se fue de este mundo, porque buscaba la vida verdadera.
TERESA: Eso les propuse yo a mis monjas: la vida verdadera. Por eso nos encerrábamos en un convento a vivir la pobreza, la castidad y la obediencia. (Todos se sorprenden)
VAN GOGH: Madre, muchos pensarán que estar en sus conventos no es vida.
TERESA: Si, en el mundo piensan que uno se volvió loco, que parece un suicidio, y no es así, buscamos pobreza, castidad y obediencia como una manera de decir que hay otra vida verdadera.
COLON: Creo que la entiendo Madre. Tenemos una vocación, cuando hacemos una opción no por vivir muchos años, sino por tener una misión.
GIOCONDA: Yo veo mucha gente sólo imitando modas. Me parecen todos copias unos de otros. Yo amaba a Leonardo, mi creador, porque él no copiaba nada. Todo lo hacía original.
TERESA: Cómo me siento en sintonía con Ustedes. También yo estoy segura que Dios nos creó como personas originales.
FRIDA: Yo me pinté muchas veces a mi misma. Estuve mucho tiempo enferma y tuve tiempo de estudiarme.
TERESA: Ah Dona Frida, qué grande don de Dios es el conocimiento propio.
COLON: por eso mucha gente no encuentra su vocación, porque no se conoce a sí misma.
VAN GOGH: La cosa es que muchos sí se conocen, pero no se gustan.
GIOCONDA: Pues yo me gusto a mí misma, porque estoy segura que me creó un genio.
TERESA: A todos nos ha creado el genio de Dios. Yo siempre animé a todos a pedir con humildad el don del conocimiento propio.
BEETHOVEN: Usted piensa que para eso hay que rezar?
TERESA: Por supuesto. No le parece lo más triste que alguien viva muchos años sin saber quién es? Qué alguien esté próximo a morir sin entender para qué está en el mundo?
FRIDA: Cierto, estoy segura mi amigo Vincent que Usted también por eso se pintó tantas veces, tratando de saber quién era y cuál era su misión. Madre Teresa, nunca pensé que me cayera Usted tan bien.
GIOCONDA: Yo pensé que las monjas tenían ideas muy raras y por eso se encerraban en sus conventos, porque huían de la vida.
TERESA: O no! Siempre me interesó todo lo que pasaba en mi mundo, para ponerlo delante de Dios. No nos encerramos, nos ponemos en soledad para mejor conocer a Dios y conocernos a nosotros mismos.
BEETHOVEN: Pues sin ponernos de acuerdo, yo también necesitaba eso.
GUIOCONDA: Madre Teresa, quizá me ayude pasar unos días en uno de sus conventos. Vivir en un museo famoso me tiene al borde de un ataque de nervios.
VAN GOGH: Cuida tus nervios, porque puede hacer uno muchas locuras. TERESA: No se preocupe, la oración devuelve la armonía y la relación con su creador.
GIOCONDA: ¿Ha dicho son su creador? Es lo que más deseo. Cuánto me ayudaría entrar en contacto con mi gran Leonardo.
COLON: Madre Teresa, yo viví entre tantos marineros, y siempre decían: el que no saber orar, que lo metan al mar.
FRIDA: Y funciona?
COLON: Claro. Ponga a los seres humanos frente a lo desconocido, con sentirse frágil, Oooppsss! Pronto gritamos al Creador que devuelva la paz.
BEETHOVEN: Pues a veces los mares agitados no están fuera, sino dentro de cada persona, por sus penas, por sus dolores.
FRIDA: Oye despeinado, tú si sabes de la vida. Creo que tu música profunda equivale a mis colores intensos.
TERESA: Pero no se les olvide que nuestro Creador también se manifiesta suavemente, cuando servimos a otros con nuestros dones, por muy humildes que sean.
VAN GOGH: Cierto, como mi hermano era tan bueno, al grado que dejaba de comer para comprarme más pinceles o pinturas.
BEETHOVEN: Qué nobleza tan grande la de su hermano.
TERESA: Nadie recibe de Dios una vocación para si mismo. A través de nuestros dones somos llamados a convertirnos en bendición para otros.
MOZART: Madre Teresa, me gusta lo que dice. Cuando conocemos quiénes somos, y
para qué estamos en el mundo, no vamos por la vida nada más pensando en la fama, en el poder, en las modas, en el dinero. Sino en cómo aquello que nosotros podemos dar, haga la vida más humana.
BEETHOVEN: Vamos por la vida haciendo lo que tenemos que hacer, y en eso hallamos razones para vivir.
TERESA: Si, con su música Usted prestó sus ojos a una ciega, Van Gogh con su Noche Estrellada donó su paz y su alegría a la gente confundida…
VAN GOGH: Gracias Madre Teresa, como no la conocí antes. Usted si comprende mi obra. Quiero regalar a Usted alguno de mis cuadros amarillos. (Le ofrece algunos)
FRIDA: (Se rie fuerte) Pero los conventos son muy oscuras. No sé si sus cuadros amarillos estarán bien allí.
TERESA: (Muy emocionada) Gracias mi buen amigo.
MOZART: Dona Frida, hay una pintura suya que admiro profundamente, supe que la pintó después de horas de llorar. Usted puso a su cuadro: “Viva la Vida” .
FRIDA: ¿Cómo lo supo? Si, ésa es una de mis pinturas favoritas. Me la inspiró el pueblo pobre. Oh, parecían dirigidos a la muerte, pero ellos se empeñaban en vivir. Hasta las calaveras las hacían de dulce y las llenaban de flores.
TERESA: ¿Calaveras de azúcar y con flores? ¡Qué hermosa idea! Nosotros los monjes debemos tener una calavera en cada cuarto, para pensar frecuentemente que estamos en la vida de paso.
GIOCONDA: ¡Ay qué miedo! ¿Una calavera como decoración????
FRIDA: No se preocupe, Usted debería visitar los panteones de México el Día de los Muertos. Allí hay una hermosa fiesta.
MOZART: Es como mi Misa de Difuntos, una celebración de alegría detrás del dolor.
COLON: Yo entiendo eso. Para nosotros los marineros, la mejor experiencia es un
amanecer después de una noche de tormenta.
GUIOCONDA: Como dice que se llama su pintura favorita?
TODOS: ¡Viva la Vida!!!
GIOCONDA: Qué nombre tan extraño para un cuadro.
TERESA: Es un nombre perfecto. Nuestra vocación es la vida. (invita a todos a aplaudir) Wo oh oh oh acompáñenos todos, que viva la vida.
Sube la Música de Play Cold "Viva la Vida". Todos salen de sus marcos y bailan alegres. Antes de finalizar la música, el Padre despierta, se asusta, la música baja, todos regresan a sus marcos,
Padre Juan: He tenido sueños. Creo que le hablaré a estos jóvenes sobre la importancia de conocerse a sí mismos, de valorarse como criaturas de Dios y de estar seguros que la primera vocación, es a la vida.
Fin