Catequesis Dos: Dios nos sale al encuentro en Jesucristo
Canto: Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo. Mi alma está sedienta de ti
Cosas de la vida: ¿Qué es lo que esperas? Todos esperamos algo y a veces la espera “nos desespera”. Parece que la persona que esperamos no va a llegar nunca. O que el día que esperamos no acaba de llegar…el tiempo pasa demasiado lento, o demasiado rápido. A veces esperamos o buscamos algo que se nos escapa, que no alcanzamos porque nos cansamos a medio camino de intentarlo, o porque se nos hace casi imposible.
Ante estas esperas, a veces la tentación es abandonar y no seguir esperando. Otra tentación es
la duda y el escepticismo. No se puede y no se puede…
La tentación tiene dos caras que, aunque parecen distintas, son lo mismo. En ambos casos, se trata de la misma tentación de Adán y Eva: ser ellos los autores de las cosas, los protagonistas… “Serán como dioses…”
El encontrarse con la propia limitación puede llevar a estas tentaciones. Pero, ¿no se les está olvidando algo?
Dios sale a nuestro encuentro: La espera se mantiene y crece no porque nosotros podamos algo por nosotros mismos, sino porque la respuesta sale a nuestro encuentro. Es una respuesta que no viene de nosotros, que no es limitada como nosotros, porque tiene las dimensiones de lo infinito. No es una respuesta que me ofrece simplemente otra persona, radicalmente limitada como yo. Es una respuesta capaz de responder a mi sed de infinito porque proviene del infinito mismo que sale a mi encuentro.
La respuesta es la expresión de la piedad de Dios por nosotros. No nos abandona a la pretensión de saciar nuestra propia sed, ni a una desesperación escéptica, sino que inicia una historia de salvación.
Dios responde y responde y lo hace cada vez con mayor misericordia. Al fin, envía a su Hijo, que es la respuesta de Dios a todas las esperas. Es una respuesta personal.
Si el cristianismo es Dios que envió a su Hijo, si Jesucristo es la respuesta que Dios ha ofrecido humanamente a la espera de la persona, entonces la “cuestión fundamental” de la vida es encontrarse con Él.
Salmo: Preparas ante mí una mesa en presencia de mis enemigos. Me unges con perfume la cabeza y mi copa rebosa. La bondad y el amor me escoltan