Cuando uno enciende una lámpara, no la esconde ni la cubre, sino que la pone sobre el candelero, Mateo 5, 15 Marcos 4, 21 Lucas 8, 16 para que los que entran vean la claridad. La lámpara del cuerpo es tu ojo. Cuando tu ojo está sano, todo tu cuerpo está iluminado; pero si tu ojo está enfermo, también tu cuerpo estará en tinieblas. Ten cuidado de que la luz que hay en ti no se oscurezca. Si todo tu cuerpo está iluminado, sin nada de sombra, tendrá tanta luz como cuando la lámpara te ilumina con sus rayos".
- Lucas 11, 33-36