Por Elisabeth Román
Para el P. Italo Dell'Oro, C.R.S., todo encuentro es una oportunidad para conectarse con los jóvenes que estén llamados a servir a Dios y a su pueblo. Una tarde de Adviento de hace unos
11 años, el director de vocaciones de los Padres Somascanos estaba en la iglesia ayudando con las confesiones. Después, se reunieron en la rectoría para una comida. Había un joven llamado Romualdo López que había acompañado a uno de los sacerdotes y quería hablar de su vocación.
El P. Dell' Oro lo invitó a visitar la comunidad religiosa, donde tuvieron su primera conversación. López, que había inmigrado de México, estaba trabajando como mesero en un restaurante chino. Habían estado también en el seminario hacía muchos años en Puebla, México, pero se había salido porque no se sentía seguro. Pero el “gusano” de una vocación religiosa, como lo llama el P. Dell'Oro, se había quedado con él.
“Al mes de nuestro primer encuentro, invitamos a Romualdo a pasar una noche en la casa. No teníamos una casa de formación per se, aunque estábamos en proceso de abrir una al año siguiente. Nos siguió a la nueva casa de formación en Houston, donde empezó su postulantado, siguiendo clases de inglés y preparándose para el noviciado”, dijo el P. Dell'Oro.
López era el único candidato en Houston, así que lo enviaron a Campinas, S. P. Brasil, donde completó su noviciado. Después fue a la ciudad de México donde estudió teología. Mientras tanto, el P. Dell'Oro siguió en contacto con él. Por fin, cuando López ya estaba a punto de terminar sus estudios de teología en la Universidad Pontificia de México, los somascanos también pudieron finalizar su visado.
Hace cinco años que López regresó a Houston a completar su formación, hizo sus votos perpetuos y fue ordenado como diácono. Al año siguiente regresó a su ciudad de Puebla donde, rodeado de su numerosa familia, amigos y varios somascanos de México, fue ordenado sacerdote. Hoy día el P. Romualdo López, C.R.S. sirve en la parroquia Cristo Rey en Houston. Está muy comprometido con los jóvenes hispanos de ambas parroquias que atienden los padres somascanos así como en la Arquidiócesis de Galveston-Houston, donde es consejero espiritual para el movimiento de “Encuentros de Promoción Juvenil”.
La “Compañía de Siervos de los Pobres” se inició formalmente en 1535 cuando san Jerónimo
Emiliano, patrón universal de los pobres, congregó a sus ayudantes y compañeros en asamblea general en Somasca, una aldea al norte de Milán, en Italia. El Papa san Pío V aprobó la comunidad como Orden Religiosa en 1568, con el nombre de “Orden de Clérigos de Somasca (CRS) o Padres Somascanos. Unos 500 somascanos sirven a los pobres en 20 países de Europa, Asia y América, incluyendo México, Colombia y Brasil, entre otros.
El P. Dell'Oro dice, “un encuentro accidental durante una función sacramental, seguido por una comida alegre y fraterna con sacerdotes de la arquidiócesis y distintas comunidades religiosas, se convirtió en el paso decisivo para la inquietud vocacional de un joven. El P. Romualdo a menudo nos ha expresado su gratitud por darle una oportunidad. Él también le dio una oportunidad a su llamada. En último término, la gratitud se debe elevar a Dios”.
¿Qué empujón te hace falta para decidir tu vocación? ¿Sientes a veces una llamada persistente, pero no te sientes seguro?