Dios llama a los jóvenes a ser líderes

Por Walter Mena

Hace ya 19 años que salí de mi país de origen El Salvador, en búsqueda de mi vocación. En este caminar, viví por 7 años en Colombia, donde la pastoral juvenil jugó un papel importante. Al llegar a Estados unidos esta vocación al ministerio con los jóvenes se fue consolidando, gracias a la colaboración de muchos jóvenes, de compañeros y compañeras agentes de pastoral, familias, sacerdotes, religiosas e instituciones como el Instituto Fe y Vida y Boston College. Todos ellos fueron animándome y  fortaleciendo: mi experiencia, la formación, la visión y el amor por mi vocación, que hoy complementan mis hijos Joshua Francisco (7 años) y Diana Catalina (4 años).

Los jóvenes y adolescentes “representan un enorme potencial para el presente y futuro de la Iglesia y de nuestros pueblos, como discípulos y misioneros del Señor Jesus”, nos dicen los Obispos reunidos en Aparecida, Brasil. Estas palabras unidas a las del Arzobispo José Gómez nos dejan ver que el camino para fortalecer la experiencia de  la comunidad católica en Estados Unidos es continuar apoyando el crecimiento y fortalecimiento de  la Pastoral Juvenil Hispana, para que esta obtenga su legitimación como parte de la pastoral con jóvenes de los Estados Unidos.

En el primer Encuentro de Pastoral Juvenil Hispana, en 2006, el Arzobispo Gómez había dicho: “Jóvenes: Dios los está llamando para que sean líderes y apóstoles de la nueva generación. Sea como sacerdotes, mecánicos de autos, maestras o madres; ustedes son parte de la nueva generación de apóstoles, la nueva generación de líderes de la comunidad hispana, de la Iglesia y de nuestro país.”

Lo que hemos avanzado al nivel nacional partir del Encuentro de Pastoral Juvenil es bastante, pero aún falta llevar a cabo procesos locales aplicando los resultados obtenidos en el 2006. Los jóvenes hispanos siguen creciendo en número, especialmente los adolescentes; la tarea es ardua y compleja. Necesitamos unir todas las fuerzas posibles para que los jóvenes y adolescentes de hoy se encuentren con Jesús y encontrándolo lo vivan y viviéndolo se conviertan en la mejor carta de presentación para sus propios compañeros.

Actualmente desde mis diferentes roles: como inmigrante hispano, padre de familia, director del departamento programas de formación en el Instituto Fe y Vida y el de vicepresidente de la mesa directiva de  la organización que convocó al encuentro--National Catholic Network de Pastoral Juvenil Hispana-LA RED—puedo experimentar como la iglesia está reaccionando al llamado de los jóvenes hispanos.

Las organizaciones nacionales encargadas de la pastoral con jóvenes en el país están más abiertas y disponibles a establecer y mantener un dialogo donde el respeto a la cultura, y el enfoque en la identidad católica de los jóvenes sean el primordial, para así poder compartir recursos y procesos donde los jóvenes y adolescentes tengan la oportunidad de experimentar a Jesús y crecer en el discipulado junto con sus compañeros en una comunidad dispuesta a recibirles y caminar con ellos: la Iglesia.



 


 
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