Se conoce a san Bruno como un santo muy silencioso. Sin embargo, no fue así toda su vida. Era profesor de teología en Francia y ocupaba un cargo importante. Pero todo eso no le impresionaba y sentía cada vez más la sed de estar solo con Jesús. Fundó la orden de la Cartuja, cuyos miembros se dedican a la oración y al silencio. Aunque a algunos nos pudiera parecer que tal vida de silencio puede ser aburrida, o parecer triste, Bruno estaba siempre alegre y no quería que sus monjes estuvieran tristes.
¿Te gusta hablar, sobre todo por teléfono? ¿Piensas que una vida sin hablar debe ser muy dura y aburrida? ¿Buscas en algún momento un rato de silencio, para encontrarte a ti mismo y a Dios?