Desde muy joven sabía que estaba llamada a entregarse a Dios como religiosa y se resistió a los deseos de sus padres de casarse y se hizo monja. A veces le parecía que su vida era demasiado cómoda. Otras veces se le hacía difícil y quería regresarse a casa para divertirse y vivir mejor. Pero, con la fuerza de Dios se mantuvo. Mucha gente se dio cuenta de su santidad y acudían a ella para pedirle consejos y oraciones.
¿Qué tentaciones sientes tú cuando decides algo que piensas que es lo que te pide Dios? ¿Abandonas fácilmente tus propósitos de hacer lo mejor?