Bailando con las estrellas


Danzas tradicionales levantan el espíritu

Por Mayra Lizzeth Carrera

En una sociedad donde la atención de los jóvenes está enfocada la mayor parte del tiempo en el internet, la televisión, teléfonos celulares y, redes sociales, llamar su atención para que vayan a Misa no es una tarea fácil. La verdad es que no se puede esperar que los jóvenes vengan a la iglesia por sí mismos. Y aunque las tendencias en la tecnología parecen reforzar el sentido de individualismo, los jóvenes, especialmente los hispanos, necesitan sentirse invitados, bienvenidos y atraídos a ciertas cosas o eventos para poder participar en ellos.

En 2003, los miembros de un grupo juvenil en Santa María del Cielo en Berwyn, Illinois, estaban buscando una manera de atraer a más jóvenes adultos a la iglesia y a participar de sus actividades. Muchos tenían interés en aprender una danza tradicional de su pueblo en Zacatecas, México. Le pidieron a un amigo que había estado bailando la danza de Matachines desde que tenía seis años, que les enseñara a bailar. El grupo de danza al que llamaron “La danza de San Miguel”,  comenzó con diez miembros. Hoy en día cuenta con 32 jóvenes y jóvenes adultos que con esta danza llena de color y dinamismo ha atraído a más personas a la iglesia y eventos parroquiales sólo para disfrutar de sus presentaciones.

La danza de San Miguel se realiza con mucha devoción, adoración y respeto, y se baila en días especiales de la Iglesia Católica, incluyendo el día de Nuestra Señora de Guadalupe. La danza de Matachines se originó en Zacatecas y se hace en posición inclinada con un juego de pies muy difícil y mucho zapateado. Los danzantes se agrupan formando dos líneas, con los capitanes al frente como guías. Un tambor los acompaña, marcando el ritmo que deben seguir. La danza original también incluye a un violinista que toca con el tambor, pero muchos grupos modernos no tienen violín.

Cada grupo de baile diseña sus propios trajes. Todos llevan una falda de dos piezas adornada con lentejuelas, cuentas, espejos, bambú o cualquier cosa que se le quiera añadir como adorno. Los temas de las faldas son frecuentemente religiosos: muchos incluyen el nombre del danzante, cruces o incluso una imagen de Jesús o de un santo. Las camisas que se usan pueden ser de cualquier color. Los miembros deciden qué tocado de cabeza quieren usar, pero los tocados tradicionales están hechos de plumas. Otra pieza importante del traje son las sandalias de cuero que usan los danzantes para crear sonidos al mover los pies. Los danzantes llevan flecha y bolsa que se usa como sonajero, para llevar a cabo su danza

En la actualidad, la danza de San Miguel actúa en cuatro parroquias de la Archidiócesis de Chicago. Como miembro de la Danza de San Miguel, me he involucrado más en la vida de la iglesia a través de los años. He comprendido que el baile no sólo beneficia al cuerpo, sino también a la comunidad. Es gratificante participar en rituales católicos haciendo algo tan agradable como bailar. En México, los Matachines encabezan las peregrinaciones en honor a la Virgen de Guadalupe en su día, bailando hasta la basílica muchas veces por varios kilómetros.

¿Cuáles de tus cualidades o talentos podrían ayudarte a ti y a otros jóvenes a fortalecer la fe?
 
 

 
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