Normalmente tenemos muchas ocupaciones, o nos buscamos muchas ocupaciones: trabajo, amigos, fiestas, voluntariados, estudios. La mayoría de esas cosas es buena. El problema viene cuando, en medio de tantas ocupaciones y prisas, nos olvidamos de sentarnos a escuchar. Porque es ahí, en la escucha, donde nos podemos encontrar con el sentido de nuestra vida. Es ahí donde nos encontramos con el Cristo vivo, que nos da la vida. Y ya no hace falta más.
¿Dedicas algún tiempo a la oración, a estar a solas con Dios?