De joven le encantaba estudiar y conocer más y más. Había hecho de los libros toda su pasión y su vida, casi su dios. Más tarde Dios lo llamó a usar todo ese conocimiento y sabiduría en servicio de la iglesia, más que de sus propios intereses. El Papa Dámaso lo llamó a Roma para que revisara la Biblia en latín. Durante los siguientes 30 años, Jerónimo se dedicó a eso, y gracias a él tenemos la edición de la Biblia más fiel al original. También escribió muchas obras de teología y espiritualidad.
¿A servicio de qué pones tus intereses, aficiones y pasiones?