Tenía hambre y fundaron un club con fines humanitarios donde discuten sobre la falta de alimentos. Les estoy agradecido.
Estaba en la cárcel y han ido a la iglesia para rogar por mi liberación. Les estoy agradecido.
Estaba desnudo y han examinado seriamente las consecuencias morales de mi desnudez. Les estoy agradecido.
Estaba enfermo y han caído de rodillas para agradecer al Señor que les haya dado buena salud.
Vivía sin techo y me han predicado los recursos del amor de Dios. Parecen tan piadosos, ¡tan cerca de Dios!
Pero yo todavía tengo hambre, todavía estoy solo, desnudo, enfermo, prisionero y sin techo. Tengo frío…
Me pregunto. ¿Son estos los auténticos seguidores de Jesús?