Era oficial del ejército romano del tiempo del Emperador Trajano (siglo III) y siempre se distinguió por su generosidad, incluso cuando todavía no había conocido a Cristo. Se dice que tuvo una visión en la que Cristo le dijo que Eustaquio lo estaba honrando ya, sin conocerlo. Eustaquio regresó a su casa y toda su familia se convirtió al cristianismo. Continuó sirviendo al emperador pero, cuando éste le exigió que ofreciera sacrificio a los ídolos, se negó y Trajano ordenó que Eustaquio y su familia fueran arrojados a un león hambriento, que, milagrosamente, los respetó. Después los arrojaron a un horno, donde murieron.
¿Qué personas de tu alrededor, que quizá no sean cristianas, muestran valores y virtudes muy acordes con nuestra fe?